HISTORIAS DE LAS MIL Y UN PERÍODO, PRIMERA PARTE

Cuando creíamos que todo lo teníamos resuelto y que el padrino bolchevique nos garantizaría la vida por los siglos de los siglos, llegó el principio del fin. La antigua y aparentemente bien constituida URSS se desplomó en pedazos, eso sucede con los gigantes de pies de barro. Recuerdo bien el día en que interioricé el derrumbe del socialismo europeo, en lo personal también estaba en proceso de tránsito, del bachiller a la universidad y en medio de aquel ambiente de inseguridad y malos pronósticos futuristas, un sentimiento de incertidumbre me abrazaba hasta asfixiarme, era la incertidumbre de una nación que debía enfrentarse a una de las mayores crisis económica, política y espiritual de su historia, aunque no la primera y mucho menos la última de estas crisis; los cubanos hemos aprendido a sobrevivir los declives del sistema totalitario que toma decisiones según como fluya la marea, que se dice y se contradice, todo en su obstinada batalla por prevalecer y no soltar el poder y la voz de mando.

¿Qué haríamos sin la colaboración de la hoz y el martillo? El período especial, etapa inolvidable y traumática para quienes la vivimos bien a fondo, traía esta interrogante en letras rojas y mayúsculas, pero de cualquier modo el gobierno, una vez rota la lámpara maravillosa y desparecido el genio que lo sustentó en las primeras décadas de su existencia, tendría que adoptar ciertas medidas, aperturas o cambios, aun cuando estos no congeniaran con la ideología marxista y socialista que se nos había introducido en las mentes a golpe de discursos, slogans y consignas. Quién diría unos años antes del derrumbe que sería la moneda dura, la del enemigo capitalista la que nos daría un poco de oxígeno y nos llevaría del estado de coma económico, al de grave y con pronósticos reservados en el que aun hoy día permanecemos. Quién diría además que se accedería a la inversión extranjera proveniente de este polo y por consecuente a la creación de una economía mixta, aunque sería y continúa siendo, el lado capitalista el que nos mantiene en pie, tomados por los pelos. Fue a partir de este duro período, cuya principal especialidad era el hambre y otras tantas escaseces, que comenzó a florecer mi antipatía por un régimen cuya única obsesión es prevalecer a costa de cualquier consecuencia, siempre justificando sus incontables errores y derrotas, la más significativa de ellas, la económica y como bien señalara nuestro archiconocido Carlos Marx, tras una herida económica, viene irremediablemente una sociedad desajustada, con lamentables pérdidas de valores morales y espirituales, porque el ser humano debe alimentar su cuerpo para luego cultivar su espíritu.

A pesar de todos los infortunios que nos deparó la década del noventa, la de mi plena juventud, pude ver ciertas cosas a mi alrededor como color de rosas, creo que esa década de sufrimientos también marcó mi vida con incontables emociones, la universidad, los festivales de cine y las enormes colas para ver los filmes que se exhibían, muchas veces intentando burlar a los porteros y a la policía para entrar al cine de gratis porque nuestros bolsillos estaban vacíos del todo y eran enormes las ganas de ver buen cine. Los apagones en el Malecón, único modo de ver las estrellas desde la ciudad, con los amigos trovadores que llenaban la noche con el sonido de las guitarras y sus voces. Fue entonces cuando supe la realidad de las drogas en Cuba, especialmente en La Habana, tema que era prohibido tocar en los medios oficiales hasta que fue demasiado evidente; un amigo trovador cantaba un texto que decía en una de sus estrofas: “Surcos en la azotea, energía restringida…” y entonces conocí a través de él que los surcos eran de marihuana y que los muchachos y muchachas de mi edad fumaban para enajenarse de las condiciones duras que enfrentaban, aun hoy me cuesta trabajo explicar cuán dura era aquella realidad.

Aunque cristiana y provinciana, con una ingenuidad casi de cuentos, pude convivir con aquellos jóvenes habaneros repletos de inquietudes por la vida y deseosos de escapar de la miseria circundante. También tuve amigos del centro de la isla, mi mejor amiga era santaclareña, poetisa, juntas creamos la peña de la poesía donde invitábamos a todos nuestros conocidos trovadores, desconocidos entonces en el ámbito de la música tanto nacional como extranjero, nuestro favorito era Fernando Bécquer, con su maravillosa voz de bajo y su inquieta figura, cantábamos, leíamos poesía, tomábamos té, si a aquel mejunje tibio y aguado se le podía llamar así, pero a pesar de todo éramos felices y soñábamos.

Íbamos cada viernes a la casa de la cultura de Alamar, a la peña de La Bicicleta, donde con frecuencia cantaba Pedro Luis Ferrer, íbamos a pesar del hambre que revolcaba nuestros estómagos y con solo unas monedas para regresar al Vedado donde se encontraba la residencia estudiantil. Una noche después de disfrutar de un banquetazo con Pedro Luis, nos entretuvimos camino a la parada y nos agarró la confronta, durante el período especial podía llegar el tiempo de la confronta a cualquier hora del día, yo prefería caminar a esperar las guaguas, porque bien se podía estar esperando tres y cuatro horas, ya fuera por la tarde, por la mañana o cercana a la hora de la medianoche. La espera fue tan larga en aquella ocasión que decidimos ir caminando desde Alamar hasta el Vedado, solo que al llegar al Túnel de la Bahía nos detuvieron e impidieron continuar con nuestra larga caminata nocturna y amanecimos en una parada cercana, rendidos y con el hambre más grande que en lo personal haya sentido en toda mi vida.

De tanto caminar y comer tan poco, llegué a pesar corporalmente solo noventa y seis libras, estaba totalmente bajo peso y desnutrida, pero no solo mi cuerpo comenzó a sufrir los estragos del nefasto período, mis únicos zapatos también, unos tenis de color blanco que compré en una de las tantas tiendas de empeño que el gobierno había abierto para canjearle al pueblo las piezas, joyas, prendas y utensilios de oro, plata, platino y cualquier otro material valioso por baratijas, aprovechándose de la necesidad que este tenía de vestir y calzarse. Por estos tenis, un par de blusas y unos jeans yo había empeñado una pequeña sortija de oro, que había heredado de la infancia de mi padre, otra del mismo metal y muy hermosa propiedad de mi madre y unos pequeños dormilones, mis primeros aretes. Pero estos zapatos, que repito eran los únicos que poseía, comenzaron a partirse por la suela hasta que llegaron a tener dos huecos, nadie imagina como me dolían las plantas de los pies mientras caminaba por el asfalto caliente, aun conservo las marcas, dos grandes callosidades redondas en cada pie. Esos tenis eran mis zapatos para todas las ocasiones. Una noche, mientras escuchaba el sermón en la Iglesia Metodista del Vedado, crucé uno de mis pies y una hermana me dijo que debería bajarlo porque se me notaba la rotura del zapato, sonriendo le contesté que para mí no era vergüenza mostrar mi pobreza y que Dios me amaba así de una manera muy especial, aquella respuesta me trajo como premio un par de sandalias que la hermana consiguió entre la congregación, ese es uno de los momentos más felices de mi vida.

Entre los viajes por la ciudad en Camellos repletos, las pésimas comidas en la residencia estudiantil, la escasa ropa para vestirme y calzarme, el poco dinero que poseía, algo que mis padres podían enviarme de vez en cuando y el miserable estipendio estudiantil. Las largas travesías en trenes calurosos y malolientes para visitar a mi familia en las vacaciones. Los insoportables e interminables apagones que me impedían dormir durante las noches. Trascurrió el fin de mi adolescencia y el paso a mi juventud, en pleno período especial, década de los años noventa. Mi incansable búsqueda de Dios y el encontrar su presencia en cada tramo del camino, me ayudó a sobrevivir los momentos de crisis más intensa.

Cuando recuerdo esta etapa de mi vida y de la vida de mi nación, me percato que más que dolor personal, está latente el dolor social. Los cubanos salimos aterrados de esta etapa de total miseria, aun perduran las anécdotas sobre la escasés de jabón y artículos de higiene y otros de primera necesidad. Las sopas inventadas con los pocos ingredientes que aparecían desde arroz, algunos granos de frijoles, plátanos o cualquier otra vianda, solía ser la única comida del día en muchos hogares y podían darse golpes de pecho porque en otros el día podía transcurrir sin ver pasar por la mesa alimento alguno. Desde entonces los cubanos tan dados a compartir con otros nos hemos habituado a avisar cuando vamos a visitar a algún pariente o amigo y a ir cargados de avituallamiento, para no ocasionar estragos en la familia con la que compartiremos.

Una de las marcas más crueles y profundas de esta década negra fue la crisis de los balseros, la gran estampida migratoria que vino a ser resultado del ahogamiento material, económico y espiritual. Como cualquier otro habitante de la isla, también yo tengo mis vivencias al respecto, amigos que se fueron y lograron alcanzar el sueño de prosperidad y libertad, otros que quedaron en las aguas del estrecho de la Florida. Historias trágicas que también son una cicatriz que sangra con frecuencia. La patria está dividida, los que a fuerza de muchos golpes aun permanecemos en nuestra entristecida tierra y los que partieron, sin olvidar los tantos que cada día, año tras año, se marchan de ella. Pero de estas vivencias hablaré en un futuro post, ciertamente podría escribir mil artículos y no acabaría de contar la pesadilla terrible de esta noche que no acaba y que se resume con un solo nombre: Modelo Socialista Cubano.

Yoaxis Marcheco Suarez.

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3 pensamientos en “HISTORIAS DE LAS MIL Y UN PERÍODO, PRIMERA PARTE

  1. Un paso de avance en el camino de la libertad de Cuba

    La visita del Papa a Cuba y perspectivas alrededor de la misma.
    Somos muchos los que hemos expuesto la posibilidad y conveniencia de
    manifestaciones populares de protestas antigubernamentales en Cuba
    aprovechando la presencia del Papa Benedicto XVI.
    Esta posibilidad me obliga a exponer algunas consideraciones al respecto.
    Es sabido de todos que para la solución de la problemática cubana el
    primer paso es que el pueblo gane la calle.
    Y desde hace tiempo la inteligencia castrista se ha encargado de hacer
    llegar a todos el mensaje de que si el pueblo sale a la calle será
    masacrado, con la intención de atemorizar a la ciudadanía y evitar con
    ello la necesaria e imprescindible rebelión popular que dará al traste
    con la tiranía mas aberrante que ha conocido América. Tiranía que ha
    destruído nuestra amada Patria.
    Esta posibilidad merece un análisis a la luz de la actualidad mundial,
    el cual nos llevará a comprender que semejante decisión de la tiranía
    está muy lejos de convertirse en realidad.
    Comparemos a Cuba con la Libia de Ghadafi y con la Siria de Assad.
    Cuba tiene a su favor muchos beneficios, para evitar esa posible
    masacre, que no tuvo Libia ni tiene Siria.
    Cuba esta situada a noventa millas de Estados Unidos.
    Cuba tiene un exilio patriótico-militante-activo que dispone de un
    gran campo de influencia, mayormente en Estados Unidos, aunque es de
    importancia también en otros paises.
    Cuba tiene varios legisladores cubanoamericanos en el Congreso de
    Estados Unidos que reciben gran apoyo de una gran cantidad de otros
    legisladores americanos, lo cual allanaría el camino para el apoyo
    militar al pueblo cubano.
    Estados Unidos tiene preparado, para el caso de un nuevo éxodo de
    balseros, un operativo con varias decenas de unidades de la Navy que
    incluyen dos portaaviones (¡¿dos portaaviones para recoger
    balseros?!), lo que haría inmediata la respuesta militar
    norteamericana una vez que tengan el pretexto, tal como sucedió en
    Dominicana, en Granada y en Panamá.
    Todo esto quiere decir que si Castro da la orden de masacrar al pueblo
    cubano, le estará dando la ocasión a los americanos para que, de una
    vez por todas, le ajusten las cuentas pendientes.
    Ahora veamos otra variante.
    Si Castro diese la orden de masacrar a la población cubana, lo que
    obviamente provocaría su derrota y huída, sería encausado por la corte
    penal internacional y ordenado su arresto, por lo cual, estuviese
    donde estuviese, sería entregado a la ley y confiscados todos sus
    bienes y cuentas bancarias, asi como las de sus incondicionales y
    familiares, lo que equivaldría a perder ” todo el producto de su
    trabajo de 53 años”.
    Y aqui Castro se arriesgaría a encontrar la segura desobediencia de
    sus incondicionales, los cuales saben que perderían todo y serían
    llevados ante la justicia de cumplir esas ordenes, en tanto que, si
    desobedecen y se oponen a Castro, quedarán como los hombres que, en el
    momento preciso, hicieron lo correcto y tomaron la decisión adecuada.
    Ante estas perspectivas; ¿ que haría Castro?.
    Castro nunca ha desarrollado una pelea donde no tenga todas las de ganar.
    Entonces, en este caso se impondría la tercera opción, que es como sigue:
    Cuando Castro vea que tiene la pelea perdida, se irá de Cuba
    abandonando el poder, como han hecho todos los tiranos y dictadores a
    lo largo de la historia.
    Castro se refugiará en algun país lejano y nosotros, en Cuba,
    tendremos entonces un gobierno provisional.
    Podemos reclamar que Castro sea llevado ante la justicia, pero esto
    tiene los siguientes inconvenientes:
    Repito, tendremos en Cuba un gobierno provisional.
    Debemos llevar al país a un proceso constituyente que institucionalice
    la nación y el gobierno.
    Eso lleva tiempo. Despues de promulgar una constitución y celebrar
    elecciones y tener un gobierno legitimo, ese gobierno tiene que firmar
    muchos tratados internacionales y lograr un tratado de extradición con
    el país donde esté refugiado Castro. Entonces, y solo entonces,
    solicitar su extradición para que sea juzgado en Cuba.
    Otros cuantos años y años de cortes y apelaciones.
    Resumen, Castro se muere de viejo en ese equis país donde se refugió y
    escapa a la justicia que debe castigar sus numerosos crimenes.
    Y cuando analizamos todos estos aspectos, nos damos cuenta que esta
    última opción es el camino que tomará Castro si el pueblo cubano sale
    a la calle masivamente en reclamo de libertades y derechos y
    condiciones de vida verdaderamente humanas.
    Y este análisis nos lleva a comprender que la próxima visita del Papa
    Benedicto XVI es una ocasión mas que propicia para que los cubanos
    realicen manifestaciones en reclamo de derechos, teniendo en cuenta
    que en presencia del Papa, su delegación y centenares de periodistas
    internacionales, sera todavía menor la posibilidad de alguna represión
    violenta por parte de las autoridades castristas.
    Debemos aprovechar la ocasión que se nos brinda para reclamar nuestros
    legítimos derechos.
    Una buena campaña haciendo ver a los cubanos la importancia y
    posibilidades del momento provocaría las siguientes opciones:
    Castro, como ha hecho tantas veces, haría encerrar preventivamente a
    decenas de miles ( o tal vez mas de un centenar de miles) de posibles
    manifestantes, con el objetivo de garantizar la tranquilidad a la
    visita papal.
    La opinión pública internacional se apercibiría de esta situación y el
    Papa, lejos de legitimar a los Castro con su visita, se vería en una
    situacion muy incomoda y le reclamaría al gobierno de los Castro.
    Podría hasta suspenderse la visita del Papa o perder legitimidad éste
    ante los ojos de la comunidad internacional.
    Por otro lado, si Castro decide no hacer nada ante esta situación,
    entonces el campo es nuestro y podemos tomar la calle y hasta ahí
    llegó la tiranía.
    Desde cualquier punto de vista, la ocasión es mas que propicia para
    que la aprovechemos y salgamos a reclamar nuestros derechos y nuestro
    futuro.
    Se hace necesario que todos hagamos lo que esté a nuestro alcance para
    hacerle llegar al mayor numero posible de cubanos la idea de que
    debemos aprovechar esta ocasión en nuestra lucha por la libertad y la
    democratización de Cuba.
    Gracias a todos por leerme;
    Simón José Martí Bolívar.

    Tomado de: http://www.anhelos-y-esperanzas.com

  2. Conmovedora y triste historia, resumiendo sucintamente, los sufrimientos de todo un pueblo, que, por terror, ignorancia o no tener los medios adecuados, callan, vuelven la mirada hacia el extremo opuesto, para que no se vean sus lagrimas. Valiente chiquilla que de forma magistral, ha logrado condensar todo un proceso de angustia y miserias, sin herir suscestibilidades, aun siendo merecedores de toda censura por sus latrocinios.
    Por ello, hemos salido al paso a, personas inescrupulosas que, por ENVIDIA., tratan de minimizar el valor y entrega de esta otra MARIANA GRAJALES. Con mujeres como esta
    nuestra causa es cierta y verdaderamente invencible. Adelante pequena, por la pronta libertad de NUESTRA PATRIA, y para que, esas seudo-patriotas que lo unico de que estan investida es de su lucha por el protagonismo, se retruerzan en sus propios detritos. adelante, mujeres como tu nos levantan la moral y seguiremos LUCHANDO HASTA EL FINAL. Te saluda lleno de satisfaccion y orgullo. BM.

    • GRACIAS BRAULIO, MAS ENORGULLECIDA ESTOY YO DE CUBANOS COMO TU, OJALA PRONTO PODAMOS VIVIR UNA CUBA DIFERENTE Y QUE LOS DE ALLA Y LOS DE ACA, SEAMOS UNO, DIOS TE BENDIGA MUCHO

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