EL VUELO DE LA SUZUQUI SOBRE TAGUAYABÓN (II)*

Banes es una plaza sitiada y la pobre iglesia en que ministro es también un espacio sitiado. Agradezco profundamente el llamado de Solidaridad Cristiana Mundial en favor de Reina Luisa Tamayo, la acosada madre de Zapata; y el que realizó también en favor de mi ministerio. Parte de mi corazón ha quedado en Banes, especialmente ahora que todos conocemos los acontecimientos suscitados allí el pasado domingo: la inmensa golpiza propinada a Reina y sus acompañantes, y el posterior bloqueo que Cubacel realizó a muchos de sus propios clientes en Holguín para intentar contrarrestar la difusión de tan bochornosa noticia a través de los móviles, y de lo cual ha dado buena cuenta Yoani Sánchez con la tan atinada etiqueta en Twitter #censuracubacel. Pero aunque intercedo ardientemente por los maltratados en Banes no pierdo de vista que en Taguayabón tengo mi propio campo de batalla y aquí me encomiendo a Dios cada día para poder moverme en un ambiente caldeado entre tanta trampa, vigilancia, delación o deserción.

Debo hablar más que a mi nombre; el cobarde y solapado acoso se está realizando in crescendo hacia los miembros de nuestra humilde congregación, estrechando el lazo, con el objetivo de utilizarlos a ellos para darme el golpe que el gobierno hasta el momento no se ha atreve a darme directamente. Puedo afirmar categóricamente que nuestra iglesia se encuentra bajo un solapado, astuto, venenoso y perfilado operativo de la Seguridad del Estado. El objetivo es claro: amedrentar, coaccionar en mi contra, desalentar cualquier respaldo a mi ministerio o a asistir a la iglesia; en otros casos por el contrario se exhorta a la permanencia pero con las indicaciones pertinentes de realizarme oposición abierta o encubierta. El respaldo que recibo de Dios me permite no obstante moverme cada día sin miedo, e intentar realizar mi trabajo entre mis atribuladas ovejas, pero quienes más me preocupan son ellas, sometidas como están a tanta sutil o a veces hasta descarada manipulación, oro para que Dios les dé la sabiduría y el valor que necesitan.

Los testimonios al respecto de muchos de mis fieles hermanos me llueven cada día, pero los que más me preocupan son los que no se atreven a contarme. En ninguno de los casos que ahora mencionaré estoy autorizado a revelar los nombres de mis feligreses, bastante acosados están ya.

No puedo dejar de hablar de una joven, miembro todavía de la Unión de Jóvenes Comunistas, ya que a ninguna de las personas que se acercan a nuestra congregación discrimino por su posición política. A esta joven no han podido arrancarla a pesar de personas que ¨la aprecian¨ y se le han acercado para advertirle que su continua participación a nuestra iglesia, y su amistad conmigo, la pueden –perjudicar-. A ella y a dos más de nuestros juveniles ahora les están captando abiertamente para pertenecer al Ministerio del Interior (MININT) con buenas ofertas de trabajo, ¡quieren vestirme a mi propia gente de uniforme! Yo lo único que puedo hacer es aconsejarles, pero se están aprovechando de su necesidad económica y estos jóvenes no comprenden el chantaje de que son objeto, especialmente en medio de una ola que amenaza tanto desempleo. Sigue leyendo