Cinco años posteando y apostando

Foto que me fuera tomada y obsequiada con motivo del quinto aniversario de mi blog por la artista y fotógrafo profesional Gracia Bennish, presidente de la Ong Unidos por los Derechos Humanos. Detrás de mí el músico David de omni en uno de sus intensos abrazos a otro amigo.

Foto que me fuera tomada y obsequiada con motivo del quinto aniversario de mi blog por la artista y fotógrafo profesional Gracia Bennish, presidente de la Ong Unidos por los Derechos Humanos. Detrás de mí el músico David de Omni en uno de sus intensos abrazos a otro amigo.

pues toda esa miseria transitoria
hace afirmar el paso a los Atlantes
cargados con el orbe de su gloria.

(Tant mieux…Rubén Darío)

Este mes de octubre mi blog Cubano Confesante está cumpliendo cinco años.

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Mi ausencia

En JWC junto al pastor Frank López

En JWC junto al pastor Frank López

Con Alberto Mottesi

Con Alberto Mottesi

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Mi pobre blog siempre pagando las consecuencias, de lo bueno o de lo malo. Esta vez de algo positivo: otro exitoso mes en el ministerio de diplomacia ciudadana que tan en serio nos tomamos desde la caída del injusto permiso de salida (carta blanca), vigente en Cuba hasta el 14 de enero de 2013. Fue un tiempo tan intenso, y aunque a diferencia de lo que vivo en Cuba tenía casi constante acceso a internet, tuve que tomar la triste decisión entre vivir o escribir.

El objetivo principal del periplo fue la celebración del aniversario diez de la iglesia «Jesus Worship Center (JWC)» (www.iglesiadoral.org) pastoreada por Frank y Zayda López (@PastorFrankJWC y @Zaydalopez7), que propició el encuentro, haciendo realidad un sueño de mi infancia, con el «Pastor de los Presidentes», Alberto Mottesi (@albertomottesi). Adicionalmente compartimos con otras diversas iglesias como las de @casacristiana o @javiersotolongo tendiendo puentes fraternales entre estas y las nuestras en Cuba. Como parte de nuestra labor diplomática también sostuvimos encuentros colaterales con personalidades de la sociedad civil norteamericana y con políticos de renombre como los congresistas cubanoamericanos Ileana Ross Lehtinen y Mario Díaz Balart. A la vez que tuvimos la oportunidad de reencontrarnos con nuestro Félix Varela de San Agustín o nuestro Martí de Tampa.

Ahora que me encuentro de regreso en Cuba donde escasean tanto la internet como también el tiempo me veo en la difícil situación de no postergar más el volver a este sitio, prolongación de mi mismo desde aquel año difícil de 2010, cuando murió Zapata.  Entre otras angustias por Cuba volveré sobre las treinta preguntas sobre libertad religiosa con las que el pasado año viajara a Washington de la mano de Solidaridad Cristiana Mundial (CSW) y que lamentablemente no solo que no han perdido su desafortunada vigencia sino que la incrementan, como es perfectamente evidenciable en las próximas que nos ocupan: la quinta, sobre Sonia Garro, todavía en prisión desde la visita de Benedicto XVI, sin siquiera celebrársele juicio; la trece, sobre el insolente encarcelamiento de Alan Gross, ahora además en preocupante huelga de hambre; la veintiuno, acerca de las negativas de visas religiosas, ahora que por quinta vez, según lo ha dado a conocer el Informe del primer trimestre del año del Grupo de consultores de la sociedad civil, le ha sido negada a alguien de tanta relevancia para los evangélicos del continente como lo es Alberto Mottesi, el «Pastor de los Presidentes», o la veintiocho, sobre la negativa a investigaciones imparciales sobre extrañas muertes de creyentes, a solo unos días del aniversario tres de la golpiza (5 de mayo) y muerte como consecuencia (8 de mayo) de Juan Wilfredo Soto García, y en medio de un creciente coro de voces, que ya incluye a Desmond Tutu, exigiendo la investigación sobre la muerte de Oswaldo Payá Sardiñas. Nada, que todas estas urgencias, aún en medio de las vicisitudes diarias, me obligan a dedicar estos minutos y superar el tiempo de mi ausencia.

Mi gravedad

Acabo de ver ¨Gravity¨, el mejor estreno de la historia durante un mes de octubre, la producción de Alfonso Cuarón que obtuvo mayor recaudación en el primer fin de semana de exhibición en Estados Unidos de las carreras de Sandra Bullock y George Clooney. Para mí tuvo el valor añadido de ser la primera película que veo en un cine en USA. Por contraste, además de pensar en la gravedad, en el espacio o en la belleza de nuestra esfera azul; mi mente ha realizado un juego de asociaciones que ha colocado en perspectiva mi situación actual.

No niego que debí estar sumamente prejuiciado tras conocer el aterrizaje forzoso y los nada gratos momentos que vivió esta tarde al arribar a La Habana mi admirada Yoani Sánchez. La mente humana es sumamente perspicaz. Hay un momento en la película misma donde se ilustra esto. Es la escena pico del conflicto cuando la doctora Ryan resignada a morir entra en un letargo en el que el comandante Matt, a quien suponía muerto, y que efectivamente está bien muerto, la encuentra en la capsula y le orienta técnicamente lo que debe hacer para salvarse. Lo cierto es que ¨Gravity¨ me hace comprender que a pesar de experiencias en extremo significativas que estoy teniendo en estos días me encuentro en ¨el espacio¨ y por más que el aterrizaje sea doloroso, como sucedió hoy a Yoani, deberé volver.

La dilatación del limbo judicial de Sonia Garro y de su esposo con la suspensión del juicio que había sido programado para hoy, detenidos desde la ola represiva que acompañó la visita de Benedicto XVI; la casi repetición de la tragedia  de Boitel, Zapata y Wilmar en la persona de ¨El Crítico¨ Ángel Yunier Remón Arzuaga; o las detenciones precisamente también hoy de amigos cercanos y colaboradores dentro de la isla como el escritor José Gabriel Barrenechea o el periodista Héctor Darío constituyen una atmosfera que presupone un retorno difícil. Pienso en circunstancias similares que rodearon el viaje de Bonhoeffer a América antes de regresar al infierno de la Gestapo. Pero no quepan dudas, yo también volveré a la tierra. Gravity - Poster

Hoy, cumpleaños 64 de Laura Pollán

Celebrar el cumpleaños de alguien tan especial como Laura Pollán en Cuba se convierte en un pecado que el régimen de los hermanos Castro no tolera. Ahora mismo en su sede en Neptuno en Centro Habana hay toda una cacería humana. Las mujeres que lograron llegar, unas cincuenta, y que desde varios días antes tuvieron que moverse hasta allí, unas veintiocho

desde Oriente, ahora mismo están rodeadas por hordas que la seguridad del Estado manipula para agredirlas y gritarles toda clase de improperios. A otras que intentan llegar las cazan y golpean, de ello me llegan ahora mismo decenas de testimonios.

El Estado que fue establecido por Dios para velar y cuidar a sus ciudadanos trastoca lo que debería ser su propósito e incentiva la violencia. Hace dos años, en el primer aniversario de la muerte de Orlando Zapata Tamayo intenté dar custodia a las damas Juana Oquendo y Lilian Castañer para que pudiesen llegar a su té literario y yo mismo fui cazado por esas hordas y conducido hasta la estación de PNR en Santiago de las Vegas, junto al periodista independiente Hector Julio Cedeño quien ahora mismo lleva más de una semana detenido en el VIVAC por tomar una simple foto.

Hoy no podré llegar hasta la sede de las Damas de Blanco a celebrar el cumpleaños de Laura Pollán que sigue presente entre nosotros. No me dejarían llegar de cualquier modo, y sé que me mi nombre se encuentra en esa lista negra de personas mandadas a matar y aprovecharán el primer momento que tengan para darme uno de esos golpes que al paso del tiempo resultan ser mortales, como sucedió a la propia Laura, mordida y aruñada apenas unos días antes de su intempestiva muerte. Pero ayer al mediodía pude encontrarme con su líder Berta Soler y además de ratificarles mis oraciones mi esposa Yoaxis Marcheco y yo le hicimos entrega de cerca de 50 devocionarios «Cada Día» editados por el Ministerio Reforma www.ministerioreforma.com dedicado al sensible tema de «Mujer y violencia» para acompañarnos durante todo el mes de marzo. Ojalá que las que han podido llegar ya estén leyendo por adelantado algunos de los devocionales mientras esa jauría de lobos aúllan frente a su sede. Yo ahora mismo oro por ellas y ruego a Dios que pronto llegue el día en que este régimen despótico que por alguna razón la ha tomado especialmente contra las mujeres desparezca por completo.

Detenciones arbitrarias; y arbitrarias decisiones

Entre el 23 de febrero y el 24 de febrero estuve arbitrariamente detenido durante 26 horas. Me encontraba en La Habana con la responsabilidad de participar como director espiritual en un retiro espiritual con sede en las instalaciones de una iglesia de Centro Habana cuando se produjo allí la cacería humana que tuvo lugar en ocasión del primer aniversario de la muerte de Orlando Zapata Tamayo en la calle Neptuno, desde Marqués González hasta la Universidad. El año anterior en esas mismas fechas también me encontraba allí por la misma razón, además de que había coincidido con la 101 Asamblea Anual de la Convención. Para los que creen que planifico las cosas, cómo imaginar que aquel triste día habría de morir aquel pobre constructor de raza negra de voluntad inquebrantable. Ya narré en post anteriores cómo transité Neptuno la noche del 24 de febrero del 2010, luego de terminado el programa de la Convención para firmar el libro de condolencias que había sido abierto, y continué después hasta la estación policial de Infanta y Amenidad para esperar la liberación de un grupo de ciudadanos que, al ir a firmar el mismo libro por la tarde, habían sido atrapados violentamente por la policía política, entre ellos el colega pastor Ricardo Santiago.

Este nuevo año, aunque sabía que la Capital estaría peligrosa, por ninguna razón dejaría de cumplir con las responsabilidades espirituales planificadas desde meses atrás. Lejos estaba de imaginar que estaría yo entre los atrapados y que mi homenaje a Zapata sería tras las rejas esta vez. La mañana del 23 de febrero, y sintiendo evidentemente lo caldeado de la atmósfera me mezclé entre las multitudes con dos mujeres vestidas de blanco que armadas con gladiolos en sus manos transitaban la misma calle que yo. Nos presentamos y conversamos animadamente por espacio de unas cuadras, eran Juana Oquendo y Lilia Castañer. De repente, y en una esquina cercana a Neptuno que ahora no podría precisar, unos fornidos civiles se abalanzaron sobre ellas con el objetivo de introducirlas por la fuerza a un auto de matrícula privada. Evidentemente protesté ante tanto abuso y corrí la misma suerte que ambas. Me emocioné mucho cuando de repente me vi dentro de la estación de Infanta y Amenidad, la misma ante la cual un año antes yo había esperado a los entonces arbitrariamente detenidos. Un rato después me trasladaban hasta una estación en Santiago de las Vegas donde permanecí hasta el día siguiente en la tarde.

Doy gracias a Dios por permitirme vivir en carne propia lo que innumerables veces otros me habían contado. Aunque fue divulgado en Twitter, como es propio de este servicio de urgencia e inmediatez, no escribí ningún post al respecto en espera de la 102 Asamblea Anual de la Convención. Esta es mi familia, la Asociación a la que pertenezco, porque no milito otra, y consideré que era en su marco donde debía hacer completamente público mi testimonio con una propuesta de moción, no buscando se me defendiese a mí sino a mujeres como las que yo había visto maltratar convencido de que tales procedimientos, y obviando cualquier posición política, iban en contra de nuestra más elemental ética cristiana.

Permanecí callado todo un mes dedicado al trabajo pastoral en Taguayabón. ¿Qué objeto tenía ponerme a vociferar en mi pequeño y maltratado pueblito donde hay tanto que hacer, y especialmente si dos días después de mi liberación, el sábado 26, un tal agente Emilio afirmaba, en el primer capítulo de una serie televisiva, que experiencias como la mía eran inventadas?

Así llegó por fin nuestra Asamblea y el miércoles 23 de marzo, exactamente un mes después del secuestro, en la Segunda Sesión, en el tiempo de aprobación de la Agenda, que incluía los Asuntos Varios, mi propuesta de moción quedó incluida para ser discutida en la Sexta Sesión del viernes 25 como Asunto Número 6. Amenazas recibidas aquella misma noche después de concluida la Tercera Sesión solo consiguieron reafirmarme en mi posición de presentar la moción, no se trataba de mí, sino de mujeres abusadas, estaba seguro que el Señor Jesucristo habría hecho lo mismo que yo si hubiese estado en mi lugar, o mucho más.

De modo que definitivamente en el tiempo planificado tuve el privilegio que nuevamente agradezco a la Asamblea de que se me permitiera presentar mi moción con el objetivo de que dejara de ser mía y se convirtiera en la de todos mis hermanos. Tratándose de actos tan viles yo daba por seguro que nuestra ética cristiana no podría adoptar una postura de desidia.

Mi moción prosperó: numerosas manos se levantaron para secundarla. Tuve las tres palabras a favor escogidas de entre otras numerosas manos que se levantaron para ofrecerlas y emitieron argumentos sólidos con sustento bíblico. Los tres criterios en contra, a mi modo de ver, solo fortalecían mi asunto, ya que esgrimían argumentos incongruentes, ingenuos y carentes de una sólida base ético-teológica, aunque les escuché y acepté con el mayor respeto. La propuesta de una moción sustituta, que buscaba resucitar una comisión de principios bautistas que años atrás, y evadiendo discusiones similares, había quedado disuelta, también la consideré una buena posibilidad, ya que los por cuantos que anteceden la mía, lo que demuestran es que algo debíamos hacer.

Hasta aquí todo transitaba por los caminos normales, incluso uno de los hermanos que habló a favor de mi moción felicitó a la Asamblea por la madurez con que estaba tratando cada asunto. Pero evidentemente existían orientaciones ¨superiores¨ de que tal moción no podría ser aprobada por la Asamblea. Sin lugar a dudas son muchos los compromisos contraídos con la manipuladora Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del PCC y esta se hizo sentir inexorablemente boicoteando nuestra democracia.

Del modo empleado para desviar el curso lógico de la moción (su aprobación; o al menos aprobación de una moción sustituta) no daré detalles ni identificación, como tampoco lo hice respecto a la amenaza recibida en la noche del miércoles dado que considero se trata de un problema a resolver todavía dentro del seno de la Asamblea y no fuera de ella. Por ello no sería saludable dar a conocer detalles que harían más perjuicio que bien a la única Asociación de la que formo parte y en la que espero todavía firmemente incidir con mi vida, trabajo y servicio para gloria de Dios y en tiempos de cosecha. Amo a la Convención Bautista de Cuba Occidental, en la que nací y me he ido formando, e intentaré aún hacer lo que esté a mi corto alcance por no dividirla ni perjudicarla, como algunos mal o bien intencionadamente han sugerido. Si tal hubiese sido mi objetivo real la mejor oportunidad me fue ofrecida en la manera tan indecorosa de interferir el tratamiento normal de una moción sumamente moderada, y si o se debía habría creado una verdadera crisis, pero preferí ser yo el afectado antes que la Obra.

Solo diré que los juicios y descalificativos públicos emitidos hacia mi ministerio y a los que sabía corría el riesgo de exponerme como consecuencia del ejercicio de mi libertad son dignos de uno de esos programas mal llamados «Las Razones de Cuba», culebrón televisivo que cada lunes aparece ahora en nuestras pantallas para lapidar a ciudadanos honestos sin derecho a réplica. Sin dudas los argumentos nacieron en el seno de la ominosa Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos. Qué pena que hasta nuestro Parlamento llegue y decida la voz de este Departamento político por quien sin dudas fuimos manipulados. No se disimuló siquiera su terminología y hubo eco incluso hasta de los injustos descalificativos emitidos contra la ciudadana Yoani Sánchez como si al aliarme a ella en sincera amistad, que no niego, se me descalificara también a mí y esto me invalidara para presentar una moción que es y continuará siendo una necesidad, independientemente de mis cualidades o mis actos, ya que siempre que se busquen, se encontrarán defectos en mí, porque nada humano me es ajeno.

En conclusión, ante una situación aparentemente sin salida, alguien optó por una moción subsidiaria: que el asunto volviera a la mesa para colocarse en carpeta, y esto último fue lo que se decidió por mayoría.

A pesar de tan lamentable desenlace me satisface el hecho de pensar que en ningún momento la Asamblea puso en duda la existencia de la violencia ejercida por el régimen, fue algo que se dio por sentado. Y esto en nuestro tradicional inmovilismo claro que constituye en enorme paso de avance. Por otra parte mi presentación y defensa contribuyó a informar a muchos hermanos totalmente desinformados, lo cual no es nada asombroso teniéndose en cuenta la censura informativa impuesta por del Sistema.

A pesar del desenlace, mi más profundo respeto nuevamente por la Asamblea, reitero mi felicitación por permitírseme expresarme al presentar y defender mi moción, que lamentablemente permaneció siendo solo eso, mi moción y no de toda la Convención, como considero aún que era el propósito divino. Solo dejar clara mi tristeza por la facilidad con que un asunto tan serio fue devuelto a la mesa. No quisiera nunca que cuando nuestras oportunidades pasen, la implacable historia cumpla también en nosotros las tristes palabras del mártir de la iglesia confesante alemana Dietrich Bonhoeffer con las que me despedí en aquel momento:

«Hemos sido testigos silenciosos de hechos malvados, hemos aprendido muchos ardides, hemos aprendido las artes de la simulación y el lenguaje ambiguo; la experiencia nos ha enseñado a recelar de otras personas y bastantes veces hemos sido parcos con la verdad y las palabras francas; conflictos insoportables nos han hecho dóciles o tal vez incluso cínicos… ¿Somos todavía de alguna utilidad? » (Palabras del ensayo Después de Diez Años, diciembre 1942).

Es mi solemne promesa a Dios que haré todo lo que esté a mi alcance para que así no sea. ¡Dios bendiga a Cuba! ¡Cuba para Cristo, y Cristo para Cuba!

Pbro. Mario Félix Lleonart Barroso

PABLO MILANES, UN ARTISTA VALIENTE

Lacónico estuvo Pablo Milanés en su regreso a Santa Clara para su concierto en continuidad de su gira nacional el pasado viernes 14 de enero. Sus canciones, antiguas y nuevas, sin comentarios adicionales, fueron su regalo simple y sin envoltorios a la ciudad de Martha Abreu.

No lo dijo, porque no dijo nada, pero estoy seguro que ineludiblemente alguien pasó por su mente, y precisamente si no dijo nada fue porque no podía mencionar su nombre en un concierto coauspiciado por el Ministerio de Cultura. Pero era de esperar que Pablo guardaría fidelidad a su modo de ser, y por ello, si no podía mencionar al mítico héroe de la epopeya presente, al Sajarov 2010 que hizo admirar a toda Europa, mejor no diría nada. De esta manera no quedaba ni mal ni bien con nadie. Y su callada manera fue elocuente. Sus canciones dijeron en fin todo lo que habría de decir.

Pablo en el concierto de Santa Clara - Tomada por el autor

Por ello no dudé, y entre fotos y videos, hice un intermesso al móvil para enviar un SMS a la misma persona en quien debió pensar el cantor, y escribí:

¨Pablo canta en ciudad del Coco, y aunque no lo ha dicho, cuando canta Modernos caballeros rompen lanzas por doquier, se lo ha cantado a él¨.

Pablo Milanés fue uno de los contados artistas cubanos aún no desplazados por la oficialidad, y es que –¡cuidado!- Pablo es indesplazable, que tuvo el coraje de levantar su voz en favor de Guillermo Fariñas.

Ya había demostrado ser un artista incómodo, no en balde el traslado de su disquera para España que en su propia patria ya no tendría cabida. Aquella primavera negra de 2003, por ejemplo, manifestó a los medios su inconformidad con aquel operativo vergonzoso que encarceló a setenta y cinco opiniones diferentes cuyas armas incautadas fueron libros y máquinas de escribir. ¨Es lamentable que una revolución que tanto tiene que enseñar a América Latina en materia de educación y de salud venga a fallar en algo tan simple como la libertad de expresión¨ – declaró entonces a Radio Caracol, de Colombia.

Por veintiséis de aquellos presos, algunos de los cuales por miedo el gobierno cubano, incumpliendo sus promesas del pasado 7 de julio, aún no se atreve a liberar, y tras la evitable muerte de Orlando Zapata Tamayo; Guillermo Fariñas estuvo dispuesto a dar su vida siete años después. Y en medio de un coro de voces que incluyó incluso a buena parte de la izquierda europea en comentario al gesto del Gandhi cubano, la voz de Pablo hizo honor una vez más a su sólida obra responsabilizando al gobierno cubano si el Coco se convertía en un nuevo Zapata, así lo declaró al periódico El Mundo.

Otra de Pablo en Santa Clara

La presentadora del concierto, quien dio la bienvenida al artista y que leyó una carta a nombre de toda Santa Clara no podía dejar de recibirle diciendo que intentábamos construir una sociedad con todos -y la palabra TODOS me resaltó dentro de la misiva- a la vez que deseaba a Pablo un pronto regreso. Ya lo dijo la crónica de Rayma Elena Hernández en la prensa local (Vanguardia): ¨Pablo Milanés, tu diario en Santa Clara sigue abierto¨.

Pablo, yo sé que en ese próximo concierto ya podrás decir lo que quieras comentando tus canciones, porque ya podrás saludar, si lo deseas, y sin comprometer a nadie más, al mártir vivo de la ciudad. ¡Podrás mencionar y saludar al Coco! Hasta entonces, Dios te bendiga a ti también. Gracias por cultivar un arte tan exquisita como comprometida con tu sociedad y la justicia.

Pastor Mario Félix Lleonart Barroso

HISTORIA DE UNA SINGULAR COBELIGERANCIA EVANGELICA CUBANA

Nadie debería hacer huelga de hambre. Tampoco nadie debería ayunar y mucho menos nadie jamás debió ir voluntariamente a alguna cruz. Pero vivimos en un mundo que ha requerido tales sacrificios y afortunadamente han existido hombres dispuestos a realizarlos.

El 2010 quedará inscrito en los anales de la historia como el año en que dos huelgas de hambre realizadas hasta las últimas consecuencias estremecerían a una de las dictaduras más aferradas al poder de todas las que han pasado por la vilipendiada América Latina. Dos hombres negros, nacidos en los primeros años de la épica revolucionaria serían los protagonistas de tal hazaña lo que sorprende mucho tratándose de un régimen que una vez se dijo haber nacido para hacer justicia a seres como ellos. Martirizado uno, sobreviviente el otro, quedarán ambos unidos para siempre como los dos negros que hicieron temblar a un sistema autocrático y endiosado.

Tal ha sido su resonancia que el pasado 15 de diciembre una silla vacía fue el testimonio de ambos ante el pleno del Parlamento Europeo cuando los eurodiputados, de todos los partidos de izquierda y derecha de Europa, representantes de los 500 millones de ciudadanos de la Unión Europea, realizaron la ceremonia de entrega del premio Andréi Sájarov a Guillermo Fariñas reconociendo su lucha pacífica ardua y tenaz con una epopeya de 23 huelgas de hambre y 11 años de prisión a sus maltratadas espaldas.

Tras enterarme de la muerte de Orlando Zapata Tamayo, que pudo haber sido perfectamente evitable, y de la que el Coco había comenzado como protesta y en reclamo de la liberación de 26 presos en depauperado estado de salud; fui a visitarlo en su residencia en Santa Clara con el propósito de hacerle desistir de tal empeño, a mi humano juicio condenado al fracaso desde el principio; el cerró mi boca con argumentos tan fuertes como Juan 15.13: «Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos»; Romanos 5.6-8: «Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.», e Isaías 58.6: «¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo ?». Entonces comprendí que me encontraba ante alguien tan evangélico como yo, y lo que era más, por primera vez en mi vida, ante alguien verdaderamente dispuesto a morir por un ideal digno. Para el Coco su vida era totalmente secundaria al lado de sus ideas y férrea voluntad humanitaria. Me hizo avergonzar y recordé las palabras de Jesús como advertencia de que si nosotros calláramos las piedras hablarían. Era muy difícil que alguien como el Coco pudiese ser miembro de cualquier iglesia en Cuba, algunas meras visitas suyas a la Primera Iglesia Bautista de Santa Clara bastaron en el pasado para que la Oficina de Asuntos Religiosos, mano política de la dictadura para entrometerse e interferir en los asuntos de las iglesias cubanas, temblase de ira y ensañamiento. Hasta hoy, y a pesar de la jubilación de su valiente pastor Homero Carbonell esta paradigmática iglesia cubana se encuentra sancionada, sus cuentas monetarias estuvieron congeladas en el banco por algún tiempo y todavía le es negada la visa religiosa a cualquier extranjero que la solicite para visitar dicha congregación. Pero lo importante es que no obstante a las dificultades para ministrar a alguien tan sui géneris como Guillermo Fariñas en su corazón mora el Espíritu de Dios.

Saludando al pastor desde su cama en el hospital

Ante una respuesta tan evangélica y contundente como la que recibí, una de las mayores lecciones teológicas que haya tomado en toda mi vida, no me quedó otra opción que la de orar encarecidamente por dos grandes milagros intrínsecamente relacionados: que el Coco no muriese a pesar de su determinación a realizar un ayuno total hasta las últimas consecuencias; y que los 26 presos enfermos fuesen liberados como condición para que mi primera petición fuese concedida. Muchos de los hermanos que conocían de mi nuevo empeño me aconsejaban que desistiera de tal obstinada intercesión, recibía todo tipo de argumentos en contra, pero en todos estaba tristemente presente la incredulidad en un Dios para quien no hay nada imposible. Sigue leyendo

EL VUELO DE LA SUZUQUI SOBRE TAGUAYABÓN (II)*

Banes es una plaza sitiada y la pobre iglesia en que ministro es también un espacio sitiado. Agradezco profundamente el llamado de Solidaridad Cristiana Mundial en favor de Reina Luisa Tamayo, la acosada madre de Zapata; y el que realizó también en favor de mi ministerio. Parte de mi corazón ha quedado en Banes, especialmente ahora que todos conocemos los acontecimientos suscitados allí el pasado domingo: la inmensa golpiza propinada a Reina y sus acompañantes, y el posterior bloqueo que Cubacel realizó a muchos de sus propios clientes en Holguín para intentar contrarrestar la difusión de tan bochornosa noticia a través de los móviles, y de lo cual ha dado buena cuenta Yoani Sánchez con la tan atinada etiqueta en Twitter #censuracubacel. Pero aunque intercedo ardientemente por los maltratados en Banes no pierdo de vista que en Taguayabón tengo mi propio campo de batalla y aquí me encomiendo a Dios cada día para poder moverme en un ambiente caldeado entre tanta trampa, vigilancia, delación o deserción.

Debo hablar más que a mi nombre; el cobarde y solapado acoso se está realizando in crescendo hacia los miembros de nuestra humilde congregación, estrechando el lazo, con el objetivo de utilizarlos a ellos para darme el golpe que el gobierno hasta el momento no se ha atreve a darme directamente. Puedo afirmar categóricamente que nuestra iglesia se encuentra bajo un solapado, astuto, venenoso y perfilado operativo de la Seguridad del Estado. El objetivo es claro: amedrentar, coaccionar en mi contra, desalentar cualquier respaldo a mi ministerio o a asistir a la iglesia; en otros casos por el contrario se exhorta a la permanencia pero con las indicaciones pertinentes de realizarme oposición abierta o encubierta. El respaldo que recibo de Dios me permite no obstante moverme cada día sin miedo, e intentar realizar mi trabajo entre mis atribuladas ovejas, pero quienes más me preocupan son ellas, sometidas como están a tanta sutil o a veces hasta descarada manipulación, oro para que Dios les dé la sabiduría y el valor que necesitan.

Los testimonios al respecto de muchos de mis fieles hermanos me llueven cada día, pero los que más me preocupan son los que no se atreven a contarme. En ninguno de los casos que ahora mencionaré estoy autorizado a revelar los nombres de mis feligreses, bastante acosados están ya.

No puedo dejar de hablar de una joven, miembro todavía de la Unión de Jóvenes Comunistas, ya que a ninguna de las personas que se acercan a nuestra congregación discrimino por su posición política. A esta joven no han podido arrancarla a pesar de personas que ¨la aprecian¨ y se le han acercado para advertirle que su continua participación a nuestra iglesia, y su amistad conmigo, la pueden –perjudicar-. A ella y a dos más de nuestros juveniles ahora les están captando abiertamente para pertenecer al Ministerio del Interior (MININT) con buenas ofertas de trabajo, ¡quieren vestirme a mi propia gente de uniforme! Yo lo único que puedo hacer es aconsejarles, pero se están aprovechando de su necesidad económica y estos jóvenes no comprenden el chantaje de que son objeto, especialmente en medio de una ola que amenaza tanto desempleo. Sigue leyendo

EL ALTAR DE REINA LUISA

Reina Luisa ha colocado un inmenso altar afrocubano en la sala de su casa. No tengo que esperar para de sobras conocer el escándalo que esto provoca entre muchos de mis hermanos evangélicos y protestantes. Probablemente si muchos de ellos reunieran el suficiente valor para ir a visitarla, aún antes de abrasarla y llorar con ella la pérdida del hijo que ya nadie podrá devolverle físicamente, le indilgarían por idolatría y prorrumpirían en exorcismos y enjuiciamientos iconoclastas hacia su fe. Es probable que algunos hasta utilicen este dato para justificar su incumplimiento en llevar a cabo la Gran Comisión respecto a Reina Luisa y su afrentada familia.

Esperan por usted

En sus propias palabras, y sorprendida con mi imprevista visita: -Aquí prácticamente no se atreve a llegar nadie. Ya ni los coches del pueblo se atreven a montarme – y es una mujer mayor que vive en una villa miseria rodeada de fango bien en las afueras de su sitiado Banes- Religiosos aquí han estado, nada más que, Emilio Aranguren del obispado católico de Holguín y otro cura más representando la autorizada mediación católica, y ahora usted. El otro día hasta el dependiente de la shopping se negó a venderme algunos víveres porque usted anda metida en esas cosas, me dijo. Claro, yo le respondí que las puertas de mi casa estaban abiertas para él si de todas maneras, a pesar de su postura revolucionaria, quedaba entre los próximos desempleados.

¿Cómo enjuiciar a Reina Luisa por el hecho de que haya tenido que levantar su propio altar de adoración en la sala de su casa para expresar así su infinita necesidad de protección divina? ¿Hemos ocupado los religiosos nuestro lugar? ¿Le hemos hecho real el Dios verdadero a quien decimos servir sin importar el costo del discipulado? Muchas de sus visitas a la iglesia católica del poblado han estado precedidas y⁄o sucedidas de golpizas. No tuve contactos con las comunidades evangélicas del poblado, pero la impresión que me llevé fue la de un total desinterés por esta acosada familia de las postrimerías de Banes.
Solidaridad Cristiana Mundial ha denunciado la violación de los derechos religiosos de Reina Luisa por el acoso a sus asistencias a la iglesia católica. Pero la sede de esta prestigiosa organización se encuentra en el lejano Londres del te de las cuatro. ¿Qué estamos esperando los cristianos cubanos del café, de aquí y ahora, para hacernos presente en el dolor y abandono que intenta imponerse a Reina Luisa y a su familia? ¿Qué intereses estamos protegiendo? ¿Qué permiso de construcción, de compra de carros u otras propiedades, de salida o de visas para visitantes extranjeros estamos resguardando y sopesando a los intereses del Reino? ¿Cuánto vale nuestro silencio?

Bien ha dicho Carlos Scott en El movimiento iberoamericano y las iglesias: reflexiones sobre nuestra misionología en www.ayudapastoral.com:

«Aparentemente el propósito de la Misión queda reducida en compartir la fe y llevar a otros al conocimiento de Cristo en cuanto a “Salvar almas”. Nada tiene que ver otros aspectos de la Misión en el campo social, político, educativo, económico, etc. El ser cristiano se entiende exclusivamente en categorías religiosas y cúlticas. Esto significa el conocimiento de prácticas, credos, observancia del Domingo, membresía, asistencia, la frecuencia de los cultos, el apoyo a la Iglesia, etc. Hemos tenido mucho éxito: “logramos retirar a los cristianos del mundo”. Con mas de 80.000.000 de creyentes en Iberoamérica parece que no pudimos permear la sociedad con los valores del Reino de Dios.

«Debemos afirmarnos en que tanto la evangelización como la acción social son componentes de la misión. La evangelización y la acción social no son componentes o partes separadas de la misión, sino más bien dimensiones de la misión única e indivisible de la Iglesia: La visión, la acción y la reflexión misionera de la iglesia deben fundamentarse en el evangelio que, cuando es comprendido en su integridad, se proclama en palabra y obra y se dirige a todo el ser Humano hasta lo ultimo de la tierra.

«Por lo tanto hablar de Misión es hablar de un mensaje integral de salvación que no conoce fronteras de ningún orden y que esta dirigido a todo ser humano y considera toda la realidad de la persona: lo físico, lo moral, lo espiritual, lo intelectual, lo social o lo político.

«Parte de nuestra tarea misionológica en este tiempo será investigar críticamente las presuposiciones, motivos, estructuras, métodos, pautas de cooperación y liderazgo que las iglesias han desarrollado en cumplimiento de este mandato.

«En la medida que maduremos como iglesia nos transformaremos en agente de cambio. Cuando tocamos las realidades e intereses de determinados sectores por presentar “Todo el Evangelio” nos enfrentaremos con el real “costo de ser discípulos”. Solo cuando nuestras creencias cambian realidades humanas comenzará una lucha de Poder contra Poder.

«La encarnación es el modelo para la misión de la Iglesia. En su encarnación, Jesús se identifico con la humanidad pecadora, se solidarizo con ella en sus aspiraciones, angustias y debilidades y la dignifico como criatura hecha a imagen de Dios. La Iglesia está llamada a encarar su misión al estilo de Jesús. »

Mi abrazo desde el fondo del alma, mi escucha atenta a la profundidad de sus dolores y quejas, primero por la pérdida de Orlando, y segundo por la horrible exclusión que pretende imponérseles utilizando hasta a los cocheros; mi oración intercesora en aquella misma sala donde no tuve ojos para ver sus ídolos, que sentí pequeños ante los nuestros, entre los cuales sobresale el MIEDO, ídolo que Reina Luisa hace mucho desterró de su pecho; el Nuevo Testamento y otras selecciones bíblicas que le compartí, mi insignificante ayuda económica de valor más simbólico que material; todo ello, fue solo una diminuta gota de agua en el desierto de nuestra desidia e irresponsabilidad, recibidos no obstante con profundo agradecimiento por estas vidas ultrajadas que esperan por ese pueblo adormilado que dice pertenecerle a Dios. Todavía estamos a tiempo para reaccionar, Reina Luisa sigue allí, esperando que Dios se haga presente a través de nosotros.

El camión hacinado

FLORES ROJAS PARA ORLANDO ZAPATA TAMAYO

El título de este post parafrasea al de un libro de Alfonso Sastre, Flores rojas para Miguel Servet. Lo compré en una librería al oriente de Cuba por donde realicé un viaje muy especial. Por alguna extraña razón la lectura de este libro se entretejió con las vivencias de mi viaje, especialmente en la mañana del sábado 9 de octubre cuando me dirigí a Banes.

Grabado sobre la muerte de Miguel Servet

Todo el argumento del libro de Sastre, preámbulo a su obra de teatro La sangre y la ceniza, trata de la lamentable y evitable muerte el 27 de octubre de 1553 de un hombre de cuarenta y dos años que al decir de Zweig, fue «un crimen judicial»; y el objetivo de mi viaje a Banes era precisamente el de orar y consolar en lo posible a la madre de otro hombre de cuarenta y dos años que el 23 de febrero de 2010 murió también por irresponsabilidad de otro Estado. Miguel Servet, incomprendido por sus ideas en el siglo XVI en la Ginebra de Calvino; Orlando Zapata Tamayo por las suyas en pleno siglo XXI en Cuba.

La lectura de Sastre me absorbía tanto que el camión hacinado en que viajaba no podía impedir que el libro me atrapara. Andaba ya por el capítulo XXVII en un párrafo como el que cito (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia):

«Algún autor ha calificado con cierta gracia y desparpajo de Gestapo de las costumbres a la Organización que velaba, en aquellos tiempos, por la salud espiritual de los, en otros, alegres y desordenados ginebrinos. La visita domiciliaria de la policía eclesiástica podía llegar a los hogares en cualquier momento… los agentes cuidaban, mediante esa piadosa inspección del interior de las casas…; de que las amas de casa no añadieran ningún alimento al estipulado y austero plato único; de que no hubiera ningún libro sin el sello de la censura consistorial… Para ello, aparte de la inspección ocular, se interrogaba a las criadas de sus amos, a los porteros sobre sus inquilinos y a los niños sobre sus padres.»

Esto leía y recordaba aquella famosa frase, no precisamente de Calvino, que fue pronunciada aquel día en que fueron organizados los recién festejados Comités de Defensa de la Revolución (CDR) :

«Vamos a establecer un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria, que todo el mundo sepa quien vive en la manzana, y qué hace el que vive en la manzana, y qué relaciones tuvo con la tiranía, y a qué se dedica, con quién se junta, en qué actividades anda, porque le implantamos un comité de vigilancia revolucionaria en cada manzana.»

Así leía y realizaba conexiones con mi realidad cuando de repente alguien anunciaba que habíamos llegado a Banes, y a la vez, y como para que me sintiera dentro del libro mismo, toda la alegría de la conclusión de un fatigoso viaje desde Holguín se fustigó cuando alguien habituado a estos trajines declaró: -¡Qué fastidio! La gente de la seguridad… – y sin el menor respeto al cansancio de los viajeros tres individuos vestidos de civil, sin identificarse, treparon al camión, mientras debajo quedaban otros siete, algunos uniformados junto a una patrulla de policía, solicitando el carné de identidad de cada cual para comparar nombres y apellidos con los de una lista que traían. Centenas de nombres estaban incluidos hasta ese momento y supongo que de encontrarse con algunos de los poseedores el destino habría sido ser puestos inmediatamente de regreso a casa sin haber llegado al objetivo, no sin antes pasar por el denominado todo el mundo canta de Holguín.

Que un individuo vestido de civil me solicitara mi identificación, sin identificarse él mismo, constituía una violación de mis derechos, así como el de todos los que viajaban en aquel camión, para muchos de los cuales, por lo que vi, esto era una escena mas que aceptada y habitual. Podía haber protestado, pero esto habría llamado la atención, si es que mi nombre mismo no se encontraba en aquella lista inquisitorial, y yo tenía un propósito claro y definido aquel mediodía: ver a Reina Luisa Tamayo, y orar y llorar con ella. Afortunadamente, o mi nombre no estaba aún en la lista, o el apremiado agente no tuvo ojos para verlo, pienso que es hasta bochornoso para ellos mismos esta irrespetuosa operación contra sus conciudadanos. Me aferré a la lectura del libro de Sastre, o al menos lo disimulé mientras lo vivía a la vez, lo cierto es que, milagrosamente, y a pesar del simple hecho de provenir de otra provincia, que aunque no estuviese en el listado ya de hecho me hacía sospechoso, logré pasar aquel primer cerco. No albergo dudas al respecto: ¡BANES ES UNA PLAZA CITIADA! Pregunté al viajero a mi derecha, como si no estuviera al tanto de los hechos, por qué sucedía esto únicamente en Banes y me respondió: -Es que aquí hay muchos opositores-. Tal vez mi invisibilidad se debió a lo que sucedió a un joven justo a mi izquierda, este no traía documento de identidad y atrajo toda la atención sobre él, le bajaron y condujeron a la patrulla para confirmar vía radio de quien se trataba, al parecer comprobaron lo que él afirmaba, que era un simple santiaguero graduado de Artes Escénicas que venía por motivos de trabajos al lugar, ya que volvió al camión para alivio lleno de suspiros de todos los evidentemente molestos pasajeros. Esta providencial situación es la que probablemente me haya salvado. Sigue leyendo