¡LOS CERDOS SIEMPRE SERAN CERDOS!

El niño de la iglesia que esperaba su juguete que fue tomado como un drone con el correspondiente decomiso. Sin parque y sin avión.

El niño de la iglesia que esperaba su juguete que fue tomado como un drone con el correspondiente decomiso. Sin parque y sin avión.

El perro vuelve a su vomito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno. (2 Pedro 2.22)

Los cerdos se comen a las rosas (Telegrama de Samuel Feijoo a Raul Roa)

¡Ya Danilo Maldonado, El Sexto, está libre!, gracias a Dios, y a todos los que nos unimos en el reclamo de su libertad, desde la más débil voz, hasta la mismísima Amnistía Internacional. Pero los cerdos denunciados tan ocurrentemente por el grafitero siguen siendo los mismos cerdos. Para quienes por décadas pisotean los derechos del pueblo cubano el símbolo bíblico de este animal inmundo no puede ser más acertado.

En el caso concreto de las libertades religiosas es perfectamente apreciable que el autoritarismo no puede traicionar su propia naturaleza violatoria. A pesar de las numerosas posibilidades que ofrecen a Cuba las licencias otorgadas por el Departamento del Tesoro de los EE.UU al intercambio en materia religiosa con la isla, el bloqueo interno sostenido por la autoridad nacional impide los beneficios procurados.

Como el caso más cercano es el que vivo en carne propia y del que puedo hablar con total propiedad me referiré a tres ejemplos vividos en apenas dos semanas: a mediados de mes viajé a USA con motivo del trabajo que realizo dentro de Cuba. Durante mi ausencia los más altos líderes municipales del Partido Comunista y del Gobierno convocaron a una reunión celebrada en locales de la Escuela Secundaria Urbana y a la que asistieron cuadros del Partido y otros comprometidos de la comunidad. Fui informado por fuentes que poseo dentro de tales instancias que el tema de la reunión fue mi ministerio pastoral y el propósito de redoblar los esfuerzos para enfrentar al mismo.

El sábado 24 de octubre al regresar a la isla el tratamiento que me fue dado en la aduana, por evidentes orientaciones de la policía política, resultó ser más fuerte que el de ocasiones anteriores. Fui el último pasajero del vuelo de Copa 246 en abandonar el aeropuerto, e incluso, pasajeros del vuelo 248 que arribó cuatro horas después consiguieron marcharse antes. Entre 3.30 y 8 pm, de pie, sin beber agua siquiera, e impedido de comunicación telefónica, fue requisado cada elemento de mi equipaje, un pequeño avión de juguete esperado con ansias por un niño de la iglesia fue tomado como un drone con el correspondiente decomiso, y varios documentos, incluyendo literatura religiosa, y sesenta y cuatro ejemplares de la Declaración Universal de los Derechos Humanos fueron confiscados también. Se ensañaron en particular con el audio libro Cuenta regresiva a Jerusalén, de John Hagee; el libro Dios no entra en mi oficina, de Alberto González Muñoz, con ejemplares de la revista Cristianismo Hispano Hoy, de la Iglesia Bautista Estrella de Belén, de Hialeah, y entre los Cds con películas con El Camino a la Felicidad, basado en el libro homónimo de Ronald Hubbart.

 

Como para demostrar que lo planteado en la reunión antes aludida va en serio, nuestro acostumbrado servicio religioso de los domingos 8.30pm, este 25 de octubre intentó ser saboteado por una turba que alguien malintencionado usó para tratar de interrumpirnos. Evidentemente los personajes más negativos no son los que logramos captar con uno de los celulares presentes en la iglesia, no evidentemente quienes bailaban y gritaban, no quienes tocaban en la conga bullanguera, ni siquiera los encargados de lanzar fuegos artificiales estridentes, sino personajes oscuros que pudieron ser vistos un rato antes del servicio rondando cerca del templo, pero que evitan dar la cara, prefiriendo manipular a su antojo a enajenados pobladores, en su mayoría jóvenes aburridos que malviven en un pueblo sin opciones, y que fueron arrojados contra nosotros.

Lamento lanzar agua fría al fuego de la ilusión de quienes sueñan que los cerdos que tan ocurrentemente el Sexto ridiculizó con su arte se van a transformar en dorados antílopes, pero ante la realidad que vivo si otra cosa dijese mentiría. Y lo peor es que solo soy un nimio ejemplo, para colmo en una iglesia legalmente reconocida y registrada desde 1939. Si así nos sucede teniendo al menos una personalidad jurídica en La Habana, asociados como estamos en la Convención Bautista de Cuba Occidental constituida desde 1905, ¿qué decir sobre centenares de grupos que desde hace años existen en la isla sin ni siquiera ser reconocidos legalmente?

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