Mi testimonio sobre el asesinato a Juan Wilfredo Soto García ante la Primera Audiencia de la Comisión Internacional Fiscalizadora de Crímenes de Lesa Humanidad del Castrismo en Miami, 15 de julio de 2017

Foto del momento de mi plegaria a Dios al final de mis palabras en la Funeraria Camacho, en la ciudad de Santa Clara, el 8 de mayo de 2011, en el velatorio a Juan Wilfredo Soto García

Foto del momento de mi plegaria a Dios al final de mis palabras en la Funeraria Camacho, en la ciudad de Santa Clara, el 8 de mayo de 2011, en el velatorio a Juan Wilfredo Soto García

Por su activismo político iniciado desde su más temprana juventud Juan Wilfredo Soto García, alias El Estudiante, tuvo varios encontronazos con la policía política. Era objeto del odio de oficiales de la Seguridad del Estado en la ciudad de Santa Clara. Se conservan denuncias radiales a través de Radio Martí, y también videos realizados por la agencia independiente Cubanacan Press donde el propio Juan Wilfredo advirtió previamente de las amenazas de muerte que le fueron realizadas por estos; y que pueden ser accedidas en internet.

La ocasión propicia para cumplir esas amenazas de muerte fue el año 2011 apenas unos días después de que el General Raúl Castro diera luz verde para realizar acciones como las que sucedieron a Juan Wilfredo cuando declaró el 16 de abril en su Informe Central al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba: «es necesario aclarar que lo que nunca haremos es negarle al pueblo el derecho a defender a su Revolución, puesto que la defensa de la independencia, de las conquistas del socialismo y de nuestras plazas y calles, seguirá siendo el primer deber de todos los patriotas cubanos».

El hecho tuvo lugar en la mañana del jueves 5 de mayo cuando Mariela Castro, hija de Raúl Castro participaba en Santa Clara de una de sus actividades del Cenesex y la policía tenía órdenes de despejarle el parque Leoncio Vidal donde se encontraba Juan Wilfredo. Tres jóvenes policías uniformados fueron instigados por oficiales de la Seguridad del Estado presentes en aquel momento en el sitio para sacar de la manera más violenta posible a Juan Wilfredo. Luego de esposar sus manos a la espalda le dieron los primeros golpes con sus bastones ¨tonfas¨ por detrás de las piernas haciéndole caer de bruces, para después golpearle salvajemente ya sin blanco fijo en su cuerpo. Uno, o varios de los golpes, rajaron literalmente el páncreas a Juan Wilfredo.

Uno de los tres jóvenes policías, Alexis Herrera Rodríguez, vecino entonces de Calle 5ta., entre 12 y 14, número 204, en el Reparto Camacho de Santa Clara, se suicidó con un disparo el propio domingo 8 de mayo de 2011, Día de las Madres, apenas unas horas después del deceso de Soto, para sobrevivir apenas cinco días y ser finalmente sepultado con un operativo de vigilancia extrema el viernes 13 de mayo. El suicidio tuvo lugar luego de que esa mañana, en que no se encontraba de servicio, fuera conducido dos veces al cuartel provincial de la Seguridad del Estado donde probablemente fue amenazado por los mismos oficiales que le habían instigado a golpear a Juan Wilfredo. De los otros dos policías que participaron en la golpiza, veinteañeros también como Alexis, un hombre y una mujer, se perdió toda pista; aunque se rumora que ambos quedaron fuera del cuerpo militar, al menos visiblemente, y de un probable internamiento de uno de ellos en un hospital psiquiátrico.

Camino al hospital aproximadamente dos horas después de la golpiza, luego que lo liberaran de la estación policial a la que le habían llevado; conducido por un medio de transporte rudimentario que en Cuba se conoce como bicitaxi quiso Dios que se encontrase por última vez con su pastor, como siempre me llamaba, e interrumpió por un momento su vía crucis para expresarme extremadamente adolorido lo que le habían hecho. Desde entonces cumplo con el deber ante Dios de no callar este asesinato del cual legalmente la providencia divina me hizo testigo referencial.

Un tuit desde mi móvil a ciegas sin internet a las 11:55am de aquel triste jueves 5 de mayo de 2011 inició la denuncia que de parte de Dios continuaré hasta que el régimen que mató a Juan Wilfredo sea juzgado y condenado

Un tuit desde mi móvil a ciegas sin internet a las 11:55am de aquel triste jueves 5 de mayo de 2011 inició la denuncia que de parte de Dios continuaré hasta que el régimen que mató a Juan Wilfredo sea juzgado y condenado. Además de las denuncias en las redes sociales agoté dentro de Cuba los canales legales establecidos por el propio régimen exigiendo una revisión de este hecho: solicité investigaciones imparciales a la Fiscalía General de la República y a la Fiscalía Provincial de Santa Clara. En atención de las cuales el 8 de septiembre de 2011 entre las 10.15 y las 11.45 am declaré ante el fiscal Osmel Fleites Cárdenas quien tomó mi testimonio y levantó acta afirmando dejar abierto el caso por existir suficientes elementos. El 7 de octubre de 2011 me presenté por voluntad propia a la fiscalía Provincial de Santa Clara y entregué al mismo Fiscal lista con suficientes datos para localizar a otros testigos también dispuestos a declarar. Fue la última vez que vi al fiscal. Cuando meses después volví a la Fiscalía puesto que no escuchaba nada adicional sobre el proceso y ninguno de los otros testigos había sido llamado a declarar fui informado que ya el fiscal no tenía nada que ver en ese caso y que ni siquiera la fiscalía puesto que el mismo había pasado a Fiscalía Militar. ¡Los acusados ahora eran los investigadores!

Agotados los canales dentro de Cuba ahora me coloco a disposición de cortes y organismos internacionales que sean capaces de hacer justicia y de ser posible llevar a los tribunales a un sistema acusado también de otros muchos crímenes. Documentos relacionados con todas mis gestiones infructuosas dentro de Cuba en relación a este caso pueden accederse en mi blog Cubano Confesante donde no he dejado de escribir acerca de este crimen de lesa humanidad todavía impune.

 

Testifiqué ante Comisión Internacional Fiscalizadora de Crímenes de Lesa Humanidad del Castrismo

 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos (Apocalipsis 20:12ª)

La Comisión Internacional Fiscalizadora de Crímenes de Lesa Humanidad del Castrismo reunió el 15 de julio en Miami a víctimas y testigos de violaciones de los derechos humanos en  Cuba  desde 1959 a nuestros días. La comisión, presidida por el jurista mexicano René Bolio y formada por activistas de derechos humanos de Costa Rica, Uruguay, España, Venezuela, China, Italia y Siria, se propone abrir expedientes sobre crímenes de lesa humanidad cometidos en  Cuba  y en países bajo la influencia del castrismo, según sus integrantes. No está definido aún el tribunal o tribunales al que la comisión presentará los casos cuando los expedientes estén cerrados. Según Bolio, pueden ser la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) o la Corte Penal Internacional (CPI).

En esta ocasión fui invitado a declarar dos veces:

Primero respecto a las violaciones a la libertad religiosa en Cuba, a propósito de lo cual hice entrega a la Comisión del informe recién emitido por el Instituto Patmos, del cual soy fundador y coordinador general, en relación al primer semestre de 2017: http://bit.ly/2usJG1Q ; y de mi libro testimonial ¨Cubano Confesante¨: http://amzn.to/2up3fIu

Y en segundo lugar respecto a la ejecución extrajudicial de Juan Wilfredo Soto García del cual soy testigo referencial. Independientemente de que la Justicia Divina está garantizada, esta Comisión podría ser el principio para que la justicia de los hombres también juegue su rol respecto a millares de crímenes de lesa humanidad de los que es culpable el castrismo.

A seis años de un crimen: El mejor Juez del caso Juan Wilfredo Soto García

JUAN-WILFREDO-SOTO-GARCÍA

Juan Wilfredo Soto García fue evangelizado por un hermano norteamericano miembro de First Baptist Church of Woodway in Waco, Texas; quien le conoció en uno de los tantos viajes que por motivos espirituales y también de ayuda material realizaba a Cuba y a partir de lo cual se convirtieron en amigos.  Juan Wilfredo me contó varias veces su testimonio de conversión a Cristo a la vez que expresaba su gran admiración y amistad por el hermano que le evangelizó. Sus 46 años no fueron fáciles. Fue a prisión apenas siendo un teenager, por eso se le conocía más por su apodo El Estudiante, con el que le nombraban en la cárcel, que por su nombre de pila. Los abusos de los militares en la prisión le convirtieron en un inconforme total con el sistema hasta el día de su muerte en los primeros minutos del domingo 8 de mayo de 2011, Día de las Madres, como consecuencia de una golpiza policial desalojándolo a la fuerza de su amado parque de Santa Clara  del cual a la fuerza se despidió por última vez.

Le conocí en 2010 durante los 135 días de la famosa huelga de hambre de Guillermo Fariñas tras la muerte de Orlando Zapata Tamayo que consiguió la liberación de todos los que quedaban en prisión de la conocida ¨Causa de los 75¨ de la Primavera Negra de 2003. Cada vez que visitaba el Hospital Provincial ¨Arnaldo Milián¨ de Santa Clara El Estudiante estaba allí, sin importar horarios. Le emocionaba que un pastor acudiese a orar y a leer la Biblia en medio de aquellas difíciles circunstancias. Me daba un fuerte abrazo y me felicitaba. Pero yo solo estaba cumpliendo con un deber y le respondía que era él quien debía ser felicitado por su notable ejemplo de fidelidad y amistad. Se tomaba muy en serio su respaldo a Fariñas y esto provocó varios encontronazos de la policía política que tenía tomado el hospital. Se conservan todavía sus denuncias radiales a través de Radio Martí, y también videos realizados por la agencia independiente Cubanacan Press donde Juan Wilfredo advirtió previamente de las amenazas de muerte que entonces le hicieron.

La ocasión propicia para cumplir las amenazas fue aquel jueves 5 de mayo cuando Mariela Castro participaba en Santa Clara de una de sus actividades del Cenesex y la policía tenía órdenes de despejarle el parque Vidal. Tres de los uniformados fueron instigados por oficiales de la Seguridad del Estado presentes en aquel momento en el sitio para sacar de la manera más violenta posible a Juan Wilfredo. Luego de esposar sus manos a la espalda le dieron los primeros golpes con sus bastones ¨tonfas¨ por detrás de las piernas haciéndole caer de bruces, para golpearle salvajemente ya sin blanco fijo en su cuerpo. Uno, o varios de los golpes, rajaron literalmente el páncreas a Juan Wilfredo. Camino al hospital dos horas después conducido por un bicitaxi quiso Dios que se encontrase por última vez con su pastor, como siempre me llamaba, e interrumpió por un momento su vía crucis para expresarme extremadamente adolorido lo que le habían hecho. Desde entonces cumplo con el deber ante Dios de no callar este asesinato del cual legalmente la providencia divina me hizo testigo referencial.

Un tuit desde mi móvil a ciegas sin internet a las 11:55am de aquel triste jueves 5 de mayo de 2011 inició la denuncia que de parte de Dios continuaré hasta que el régimen que mató a Juan Wilfredo sea juzgado y condenado

Un tuit desde mi móvil a ciegas sin internet a las 11:55am de aquel triste jueves 5 de mayo de 2011 inició la denuncia que de parte de Dios continuaré hasta que el régimen que mató a Juan Wilfredo sea juzgado y condenado. Además de las denuncias en las redes sociales agoté dentro de Cuba los canales legales establecidos por el propio régimen exigiendo una revisión de este hecho: solicité investigaciones imparciales a la Fiscalía General de la República y a la Fiscalía Provincial de Santa Clara. En atención de las cuales el 8 de septiembre de 2011 entre las 10.15 y las 11.45 am declaré ante el fiscal Osmel Fleites Cárdenas quien tomó mi testimonio y levantó acta afirmando dejar abierto el caso por existir suficientes elementos. El 7 de octubre de 2011 me presenté por voluntad propia a la fiscalía Provincial de Santa Clara y entregué al mismo Fiscal lista con suficientes datos para localizar a otros testigos también dispuestos a declarar. Fue la última vez que vi al fiscal. Cuando meses después volví a la Fiscalía puesto que no escuchaba nada adicional sobre el proceso y ninguno de los otros testigos había sido llamado a declarar fui informado que ya el fiscal no tenía nada que ver en ese caso y que ni siquiera la fiscalía puesto que el mismo había pasado a Fiscalía Militar. ¡Los acusados ahora eran los investigadores!

Agotados los canales dentro de Cuba ahora me coloco a disposición de cortes y organismos internacionales que sean capaces de hacer justicia y de ser posible llevar a los tribunales a un sistema acusado también de otros muchos crímenes. Pero mi confianza y compromisos descansan más que en tribunales humanos en Dios como Juez Supremo quien demuestra estar realmente interesado en este caso al convertirme en testigo de las palabras de la víctima desde aquella misma mañana de su golpiza, aquel jueves 5 de mayo de 2011 en la ciudad de Santa Clara.

La anhelada reconciliación nacional: retos, realidades y esperanzas.

(Mi intervención en el Panel ¨La justicia transicional y la anhelada reconciliación nacional cubana¨ en la edición 2016 de la  Association for the Study of the Cuban Economy).

¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? (Santiago 4.1)

La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron (Salmo 85.10)

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¿Por qué los golpes?

golpizaLos golpes contra manifestantes pacíficos en La Habana han sido noticia por ocho domingos consecutivos. En uno de las primeras jornadas el hijo del líder sindical Jesús Menéndez fue arrastrado por varios metros en el suelo sin importar siquiera su condición de septuagenario. El séptimo domingo, entre golpes y golpes, sobresalió el reintento de asesinato a Raúl Borges Alvarez, esta vez con un piñazo certero contra su pecho, sin importar, (o precisamente por), su cirugía del corazón. No en balde, respecto al mismo Raúl, ya advirtieron oficiales de la Seguridad del Estado a su hijo Ernesto en la prisión, y a su hijo Cesar en la calle, sobre la posibilidad inminente de su muerte por padecer también de “pancreatitis crónica”, la misma causa de muerte de Juan Wilfredo Soto García el 8 de mayo de 2011, tras una golpiza policial el 5; porque claro, puede ser lo más natural del mundo morirse luego de recibir una golpeadura, especialmente si se posee algún antecedente de salud, y ya se sabe que el área del páncreas es otra de las zonas preferidas para los golpeadores.

Algunos tuvimos la esperanza de que tras el anuncio de normalizar relaciones entre EE.UU-Cuba se acabaran, o al menos disminuyeran los golpes, ahora comprobamos que lo que ocurre es precisamente lo contrario. Pareciera que la bestia se siente más fuerte para golpear con impunidad. Asi lo confirman los 641 arrestos en mayo, la cifra de detenciones de disidentes más alta de los últimos diez meses, y en ellas siempre, de una u otra manera, está involucrada la violencia. En las golpizas y actos de repudio contra las Damas de Blanco no ha importado a las autoridades políticas ni siquiera el descarado uso para transportar a los verdugos, de buses traídos a Cuba por la Caravana “Pastores por la Paz” no precisamente para tales fines, suponemos.

Experiencias como la reciente VII Cumbre de las Américas en Panamá demuestran que el régimen experto en golpes está dispuesto a exportar esta modalidad de intolerancia a cualquier sitio del mundo a donde se le reciba. La comunidad internacional puede comprobar que el sistema que por sobrevivencia accede a conversar con su enemigo histórico, con la potencia mundial, con el “imperio”, no lo está para con su propio pueblo, y menos si de aceptar diferencias se trata. Es a golpes y a porrazos como suele resolver cualquier asunto con sus ciudadanos.

Lo peor es que muchos en la población han asimilado este modus operandi aprendido del papá Estado y es así que prefieren resolver cada problema, con razón o sin razón, a golpes. Cualquier ciudadano o ciudadana en Cuba, por más pacífico o pacífica que sea, está expuesto o bien a los golpes que provienen directamente del Estado o a los de cualquiera de sus muchos frankesteins, “sus hombre nuevos” evocados por Guevara, quienes prefieren tomar a sus prójimos como sacos de entrenamiento de boxeo antes que dialogar y resolver así las diferencias. Y es que los golpes sobran cuando faltan las palabras, y más las razones.

Cuatro años sin justicia

JUAN WILFREDO SOTO GARCÍA EL ESTUDIANTE. 13.10.2010

JUAN WILFREDO SOTO GARCÍA EL ESTUDIANTE. 13.10.2010

Por estos días se está cumpliendo el cuarto aniversario de la brutal golpiza (5 de mayo) al activista Juan Wilfredo Soto García que desembocó en su muerte poco más de 48 horas después. Luego sobrevinieron las de connotados líderes, comoLaura Pollán y Oswaldo Payá Sardiñas, en las que muchos concordamos también ante la presencia de la mano criminal. La efectividad de la ejecución extrajudicial, verificada en el caso Juan Wilfredo Soto, probada con creces ya por otros regímenes, está fuera de toda duda también en Cuba.

El régimen que se inició con los paredones ya no los necesita. La moratoria desde 2003 respecto a la pena de muerte es posible ya que quienes detentan el poder han perfeccionado su manera de eliminar adversarios políticos pagando por ello el menor precio posible. Corea del Norte que elimina «judicialmente» sin miramientos, como volvió a demostrar hace apenas unos días, deberá tomar lecciones de sus aliados cubanos, más sofisticados, más duchos en la materia, mejores alumnos de Maquiavelo.

En los tres casos mencionados es denominador común la negativa a investigaciones imparciales que a quien más beneficiaría sería al sospechoso de asesinato si en verdad fuese inocente. ¿Qué ha sucedido en el caso Juan Wilfredo a cuatro años de su muerte?:

– Sus familiares más cercanos, sus dos hijos, muy conscientes de la criminalidad del régimen, se pusieron a salvo y emigraron a través del Programa de Refugiados de los Estados Unidos.

– La investigación imparcial solicitada a la Fiscalía General de la República no ha brindado ninguna conclusión.

– Ningún otro testigo, de la lista que entregué a la Fiscalía Provincial de Villa Clara, fue llamado a declarar, y según se me explicó allí recientemente cuando me dirigí a procurar información, el Fiscal Osmel Fleites Cárdenas, quien escuchó mi declaración, levantó acta, y me confirmó que existen suficientes elementos para abrir un proceso, «ya no tiene que ver con el asunto porque además la investigación pasó a manos de la Fiscalía Militar».

– Ha sido imposible acceder a la familia de Alexis Herrera Rodríguez, vecino entonces de Calle 5ta., entre 12 y 14, número 204, en el Reparto Camacho de Santa Clara, uno de los tres militares que participó en la golpiza mortal a Soto, manipulados con toda seguridad por oficiales de la Policía Política que varios testimonios ubican aquella fatal mañana de la golpiza en la misma área, y quien se suicidó con un disparo aquel domingo 8 de mayo de 2011, Día de las Madres en que sepultábamos a Soto, para sobrevivir apenas cinco días y ser finalmente sepultado con un operativo de vigilancia extrema el viernes 13 de mayo.

– A los otros dos policías que participaron en la golpiza, veinteañeros también como Alexis, un hombre y una mujer, también ha resultado imposible localizarlos aunque se rumora que ambos quedaron fuera del cuerpo militar, al menos visiblemente, y de un probable internamiento de uno de ellos en un hospital psiquiátrico.

Por nuestra parte vivimos conscientes de los peligros que seguimos contrayendo al denunciar la realidad de la ejecuciones extrajudiciales que son llevadas a cabo con total impunidad en Cuba, se nos confirma cada día de diversas maneras, pero no nos queda otra alternativa si es que de verás queremos representar al Dios de Justicia a quien decimos servir y a cuya protección nos encomendamos. Y en el caso de Juan Wilfredo, habiendo agotado las tan reducidas como amañadas posibilidades legales en Cuba, no nos queda más que apelar a los mecanismos internacionales establecidos, para lo cual contamos con el apoyo de la Comisión de Derechos Humanos dirigida por Elizardo Sánchez y con la hostigada organización Cubalex.

#JWS: Tres años de impunidad. : Repaso a las «Treinta preguntas sobre libertad religiosa en Cuba»: 28. ¿Por qué si afirma que las extrañas muertes de creyentes como Juan Wilfredo Soto García, Laura Pollán y Oswaldo Payá Sardiñas no constituyen ejecuciones extrajudiciales, como muchos afirman, se niega a permitir investigaciones imparciales que han sido solicitadas y que sólo confirmarían su inocencia?

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Recién se cumplieron tres años de la brutal golpiza al activista Juan Wilfredo Soto García que desembocó en su muerte poco más de 48 horas después. Luego sobrevinieron las de connotados líderes, como Laura Pollán y Oswaldo Payá Sardiñas, en las que muchos concordamos también ante la presencia de la mano criminal. La efectividad de la ejecución extrajudicial, verificada en el caso Juan Wilfredo Soto, probada con creces ya por otros regímenes, está fuera de toda duda también en Cuba. El régimen que se inició con los paredones ya no los necesita. La moratoria desde 2003 respecto a la pena de muerte, todavía vigente en la legalidad cubana, es posible ya que quienes detentan el poder han perfeccionado su manera de eliminar a sus adversarios políticos pagando por ello el menor precio posible. Corea del Norte que elimina «judicialmente» sin miramientos, como demostró el pasado agosto con más de una decena de jóvenes, deberá tomar lecciones de sus aliados cubanos, más sofisticados, más duchos en la materia, mejores alumnos de Maquiavelo.
En los tres casos mencionados es denominador común la negativa a investigaciones imparciales que a quien más beneficiaría sería al sospechoso de asesinato si en verdad fuese inocente. ¿Qué ha sucedido en el caso Juan Wilfredo a tres años de su muerte?
– Sus familiares más cercanos, sus dos hijos, muy conscientes de la criminalidad del régimen, se pusieron a salvo y emigraron a través del Programa de Refugiados de los Estados Unidos.
– La investigación imparcial solicitada a la Fiscalía General de la República no ha brindado ninguna conclusión.
– Ningún otro testigo, de la lista que entregué a la Fiscalía Provincial de Villa Clara, fue llamado a declarar, y según se me explicó allí recientemente cuando me dirigí a procurar información, el Fiscal Osmel Fleites Cárdenas, quien escuchó mi declaración, levantó acta, y me confirmó que existen suficientes elementos para abrir un proceso, «ya no tiene que ver con el asunto porque además la investigación pasó a manos de la Fiscalía Militar».
– Ha sido imposible acceder a la familia de Alexis Herrera Rodríguez, vecino entonces de Calle 5ta., entre 12 y 14, número 204, en el Reparto Camacho de Santa Clara, uno de los tres militares que participó en la golpiza mortal a Soto, manipulados con toda seguridad por oficiales de la Policía Política que varios testimonios ubican aquella fatal mañana de la golpiza en la misma área, y quien se suicidó con un disparo aquel domingo 8 de mayo de 2011, Día de las Madres en que sepultábamos a Soto, para sobrevivir apenas cinco días y ser finalmente sepultado con un operativo de vigilancia extrema el viernes 13 de mayo.
– A los otros dos policías que participaron en la golpiza, veinteañeros también como Alexis, un hombre y una mujer, también ha resultado imposible localizarlos aunque se rumora que ambos quedaron fuera del cuerpo militar, al menos visiblemente, y de un probable internamiento de uno de ellos en un hospital psiquiátrico.
Por nuestra parte vivimos conscientes de los peligros que contraemos al denunciar la realidad de la ejecuciones extrajudiciales que son llevadas a cabo con total impunidad en Cuba, se nos ha confirmado en estos últimos días por medio de llamadas anónimas recibidas, pero no nos queda otra alternativa si es que de verás queremos representar al Dios de Justicia a quien decimos servir y a cuya protección nos encomendamos.

Mi ausencia

En JWC junto al pastor Frank López

En JWC junto al pastor Frank López

Con Alberto Mottesi

Con Alberto Mottesi

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Mi pobre blog siempre pagando las consecuencias, de lo bueno o de lo malo. Esta vez de algo positivo: otro exitoso mes en el ministerio de diplomacia ciudadana que tan en serio nos tomamos desde la caída del injusto permiso de salida (carta blanca), vigente en Cuba hasta el 14 de enero de 2013. Fue un tiempo tan intenso, y aunque a diferencia de lo que vivo en Cuba tenía casi constante acceso a internet, tuve que tomar la triste decisión entre vivir o escribir.

El objetivo principal del periplo fue la celebración del aniversario diez de la iglesia «Jesus Worship Center (JWC)» (www.iglesiadoral.org) pastoreada por Frank y Zayda López (@PastorFrankJWC y @Zaydalopez7), que propició el encuentro, haciendo realidad un sueño de mi infancia, con el «Pastor de los Presidentes», Alberto Mottesi (@albertomottesi). Adicionalmente compartimos con otras diversas iglesias como las de @casacristiana o @javiersotolongo tendiendo puentes fraternales entre estas y las nuestras en Cuba. Como parte de nuestra labor diplomática también sostuvimos encuentros colaterales con personalidades de la sociedad civil norteamericana y con políticos de renombre como los congresistas cubanoamericanos Ileana Ross Lehtinen y Mario Díaz Balart. A la vez que tuvimos la oportunidad de reencontrarnos con nuestro Félix Varela de San Agustín o nuestro Martí de Tampa.

Ahora que me encuentro de regreso en Cuba donde escasean tanto la internet como también el tiempo me veo en la difícil situación de no postergar más el volver a este sitio, prolongación de mi mismo desde aquel año difícil de 2010, cuando murió Zapata.  Entre otras angustias por Cuba volveré sobre las treinta preguntas sobre libertad religiosa con las que el pasado año viajara a Washington de la mano de Solidaridad Cristiana Mundial (CSW) y que lamentablemente no solo que no han perdido su desafortunada vigencia sino que la incrementan, como es perfectamente evidenciable en las próximas que nos ocupan: la quinta, sobre Sonia Garro, todavía en prisión desde la visita de Benedicto XVI, sin siquiera celebrársele juicio; la trece, sobre el insolente encarcelamiento de Alan Gross, ahora además en preocupante huelga de hambre; la veintiuno, acerca de las negativas de visas religiosas, ahora que por quinta vez, según lo ha dado a conocer el Informe del primer trimestre del año del Grupo de consultores de la sociedad civil, le ha sido negada a alguien de tanta relevancia para los evangélicos del continente como lo es Alberto Mottesi, el «Pastor de los Presidentes», o la veintiocho, sobre la negativa a investigaciones imparciales sobre extrañas muertes de creyentes, a solo unos días del aniversario tres de la golpiza (5 de mayo) y muerte como consecuencia (8 de mayo) de Juan Wilfredo Soto García, y en medio de un creciente coro de voces, que ya incluye a Desmond Tutu, exigiendo la investigación sobre la muerte de Oswaldo Payá Sardiñas. Nada, que todas estas urgencias, aún en medio de las vicisitudes diarias, me obligan a dedicar estos minutos y superar el tiempo de mi ausencia.

¨El Estudiante¨ y #ShameOnUnitedNations

El comienzo y el cierre del día de ayer estuvieron intrínsecamente vinculados.

Me despertó la publicación en Facebook de mi hermano Orlando Luis Pardo Lazo del poster de la recién iniciada campaña

Poster para la campaña #ShameOnUnitedNations

Poster para la campaña #ShameOnUnitedNations

y que estaremos enarbolando mientras la ONU permanezca ocupada por regímenes vinculados al terrorismo, o que son culpables del Terrorismo de Estado. Independientemente de cada uno de los rostros enarbolados en ese poster me llega al alma, todos mártires, victimas del desgobierno feudal que impera en Cuba; el primero de ellos, el de Juan Wilfredo Soto García, alias ¨El Estudiante¨, me conmovió profundamente, por ser el rostro de un amigo, en cuya historia de vida y muerte Dios me involucró durante el último año de su vida y de lo cual es prueba irrevocable mi tuit del 5 de mayo de 2011 a las 11.55am, unos minutos después de la fatal golpiza que le propinaron.

El cierre de la noche fue el envío de la canción ¨El Precio¨por parte de su propio compositor, Ciro Javier Díaz Penedo, dedicado al amigo asesinado: https://lababosaazul.bandcamp.com/track/el-precio .

La sola muerte de ¨El Estudiante¨, apodado así por su temprano encarcelamiento con solo dieciséis años,  invalidaría al desgobierno en Cuba no solo para cualquier nombramiento en la ONU sino incluso para la silla que allí tiene. Lo peor es que hay muchas más muertes, una multitud de rostros que sobrepasa los expuestos en el poster; y lo peor de lo peor es que 148 Estados se han hecho cómplices.