Una biblioteca menos en Cuba en la ¨nueva era¨ Díaz-Canel

Imágenes en la biblioteca: Manuel Sarduy Segredo, su bibliotecario fundador. Y yo, mostrando los dos libros que doné el día inaugural: ¨Hermenéutica¨, de Rob Haskell y ¨Acabadito de Hornear¨, de Luis Bernal Lumpuy…

Imágenes en la biblioteca: Manuel Sarduy Segredo, su bibliotecario fundador. Y yo, mostrando los dos libros que doné el día inaugural: ¨Hermenéutica¨, de Rob Haskell y ¨Acabadito de Hornear¨, de Luis Bernal Lumpuy…

Estuve en su inauguración aquel jueves 16 de junio de 2011. Elevé la oración de bendición y dedicatoria; y fui uno de quienes tuvieran el privilegio de cortar su cinta de apertura. No pude evitar dormir aquella noche sin antes escribir sobre aquella experiencia inolvidable: http://cubanoconfesante.com/literatura-teologia-y-vida/ . También aquel mismo día realicé mis primeros donativos: ¨Hermenéutica¨, de Rob Haskell y ¨Acabadito de Hornear¨, de Luis Bernal Lumpuy, ambos de contenido religioso, como otros muchos de los libros que integraron la colección de lo que hasta el pasado lunes 21 de mayo -cuando la intervino la policía política- fue la biblioteca independiente ¨Gustavo Arcos Bergnes”.

Custodiada con celo en su propia casa durante casi 7 años por Manuel Sarduy Segredo, la biblioteca, adscrita al Movimiento Cubano Reflexión, sin límite temático, sirvió como libre alternativa a su comunidad en Camajuaní, Villa Clara. A la muerte de Sarduy el 12 de noviembre de 2017, los nuevos bibliotecarios fueron Dámaris Hidalgo y Marino Andrades, en su vivienda en Egido #9. Leonardo Rodríguez Alonso, del Instituto Patmos, y vecino de la misma relata en su cuenta en Facebook detalles de la intervención y de las amenazas que él mismo recibió esa mañana de parte de los inquisidores: https://www.facebook.com/leonardo.rodriguezalonso.7/posts/596796904016879

Las primeras semanas de la era Díaz Canel han sido desastrosas en todos los sentidos. Pareciera ser lo mismo que la era Castro: continúa la represión, siguen las violaciones a las libertades religiosas y a los derechos humanos en general, los presos políticos que heredó continúan presos -este año Ernesto Borges Pérez estará cumpliendo veinte años de encarcelamiento-; y nuevos prisioneros de conciencia, como el biólogo Ariel Ruíz Urquiola, se añaden rápido a la lista. ¿Es que acaso será peor? La era Castro, a pesar de represión y vigilancias constantes, toleró la biblioteca independiente “Gustavo Arcos Bergnes”, pero Miguel Díaz-Canel, apenas en los primeros días de ¨su mandato¨, y en su provincia de origen, la desapareció.

Ni ¨Claridad¨

acta de decomisoEl 7 de abril en el aeropuerto “Abel Santamaría Cuadrado”, Santa Clara, Cuba; junto a 67 ejemplares de la Declaración Universal de DD.HH., me fue decomisado, prohibiendo su entrada al país, un ejemplar del semanario puertoriqueño “Claridad”, el correspondiente a la semana del 31 de marzo al 6 de abril.

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Día del Preso Político Cubano: Entre prisiones y destierros

Con los cinco nuevos desterrados.

Con los cinco nuevos desterrados.

El 15 de marzo pasado, pocos días antes de que la histórica visita del presidente Barack Obama tuviese lugar, cinco cubanos eran enviados al destierro en esta historia de larga data del exilio cubano. Se trataba de Vladimir Morera Bacallao, Jorge Ramírez Calderón, Yojarne Arce Sarmiento, Niorvis Rivera Guerra y Aracelio Riviao Noa; cinco polémicos presos políticos que estuvieron en el selecto grupo de cincuenta y tres liberados cuando el 17 de diciembre de 2014 fuera anunciado el descongelamiento de las relaciones entre los gobiernos de USA y Cuba, pero que en el transcurso del primer año de esas relaciones volvieron a ser apresados.

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Semblanza de un padre

IMAG0005-001A estas horas, este día de los padres, Raúl Borges Álvarez de seguro estará viviendo algo similar a lo que sufre desde hace diecisiete años reclamando por la prisión de uno de sus dos hijos a quien el sistema ni siquiera concede la posibilidad de libertad condicional, que por ley correspondería, ¡todo por la dichosa política! En la iglesia de Santa Rita intentan reunirse cada domingo para asistir a misa y luego desfilar con un gladiolo, como en varias otras iglesias del país, madres, hermanas, hijas, amigas, de otros muchos presos penalizados por discrepancias políticas; según estadísticas actualizadas de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y de Reconciliación Nacional (CCDHRN) son alrededor de setenta y un prisioneros cuya lista se encuentra disponible. Las mencionadas mujeres son las conocidas como “Damas de Blanco”. Otras mujeres igual de valientes identificadas como “Ciudadanas por la Democracia” lo hacen en otros sitios. Pero Raúl, como otros padres, hermanos, amigos, no admite quedar inerte ante el valor de estas mujeres e intenta acudir a demostrar también su indignación.

Los últimos once domingos han sido como una batalla, brigadas enteras enviadas para contrarrestar estas fuerzas civiles y pacíficas arremeten contra ellas y ellos cual si fuesen vulgares delincuentes a quienes es preciso sofocar. Para Raúl no ha sido fácil. Además de ser septuagenario, hace apenas unos años fue sometido a dos intervenciones quirúrgicas complicadas, una a corazón abierto, 31 de agosto de 2010, y otra por infarto cerebral periférico, en marzo de 2012. Pero nada de esto es más grave para él que la injusta prisión de su hijo, razón por la cual, unido a todo lo demás que hace todo el tiempo, hará lo posible por intentar llegar junto esas otras centenas de personas que por todo el país exigirán la liberación de presos como su hijo Ernesto Borges Pérez. Ni su edad ni su condición física serán una limitante para que intente romper el cerco de vigilancia que comienzan a colocarle desde jueves o viernes, y luego, si lo logra, no se sentirá disminuido para ser lanzado como a otras y otros, a los camiones u ómnibus dispuestos para transportarles luego a calabozos o a lugares aislados y lejanos; ni para ser esposado y golpeado, sin importar si el blanco escogido para el puñetazo es su pecho cicatrizado, como aquel que le asestaron hace cuatro domingos.

Pero el amor de un padre no es de desdeñar al lado del de una madre por más que algunos insistan en que padre puede ser cualquiera pero que madre hay una sola. Raúl es la refutación de esta errada propuesta. Y en el amor de un padre dispuesto a lo que fuere por conseguir la libertad de un hijo a quien se considera injustamente prisionero, aquellos que intentan someter a fuerzas civiles por violencia encontrarán una fuerza irresistible por más que se recrudezca el enfrentamiento. Uno de los propios agentes de la seguridad del Estado de Cuba así se lo reconoció a César, el otro hijo de Raúl, cuando fue a advertirle que no se responsabilizan por la vida de su porfiado padre y no obstante admitirle: “aunque si yo estuviese en su lugar también haría lo mismo”.

Ernesto Borges Pérez y sus diecisiete años de prisión política

Nota que me entregara Ernesto Borges Perez en mi visita el 6 de septiembre de 2014

Nota que me entregara Ernesto Borges Perez en mi visita el 6 de septiembre de 2014

El sábado 6 de septiembre de 2014 tuve el privilegio de visitar a Ernesto Borges Pérez en la prisión del Combinado del Este en La Habana, sustituyendo a su padre en la visita familiar programada para ese día, ya que me niegan ejercer mi ministerio como capellán en Cuba. Este mes cumple diecisiete años prisionero debido a documentos incautados en 1998 por la Seguridad del Estado donde pretendía dar a conocer a USA la identidad de veintiséis espías preparados para ser enviados y realizar allí misiones como las de los atrapados apenas unas semanas después de la Red Avispa. Su acción fue tipificada en Tentativa y se le condenó a treinta años de cárcel, luego de conmutársele la Pena de Muerte. En el momento de su apresamiento Borges se desempeñaba como Primer Analista y Capitán de la Dirección General de la Contra Inteligencia. Influido al parecer por los aires de la Glasnot y la Perestroika que tuvieron lugar en la URSS precisamente cuando se formaba allá por la KGB, Borges tuvo la osadía de trabajar contra el sistema, desde sus propias filas.

Mi visita fue sucedida el lunes 8 de septiembre por la del Teniente Coronel Julio cesar Martínez Batista, Jefe de la Fiscalía Militar del Minint, quien acudió para advertirle que no se me admitiría volverle a hacer otra visita, y reiterarle de paso que él es un preso del general Raúl Castro, y que ni visitas de cardenales ni de pastores determinarán nada. Para ratificarle las amenazas que meses antes le transmitiera el Coronel Almanza: de que no se hiciera ilusiones, que aunque en su juicio de 1998 se le conmutó la Pena de Muerte, no se le concederá la libertad condicional que por ley le correspondía al tercio de la sanción, que esté consciente de que se encuentra en el corredor de la muerte.

Este preso político cubano se ha visto obligado a realizar huelgas de hambre que han puesto en vilo al régimen cubano la última de las cuales, en 2012, culminó a petición del cardenal Jaime Ortega quien en persona fuera a pedírselo a la prisión, utilizando para ello promesas de libertad que no han sido cumplidas, con el propósito de no entorpecer la entonces inminente visita de Benedicto XVI. Ahora que se acerca otra visita papal, y dada la trascendencia que ha tenido la entrevista que cediera el arzobispo cubano al programa «Hora 25» de la cadena Ser donde niega la permanencia en cárceles cubanas de reos por motivos políticos, ignorando hasta el caso Ernesto, cuyo caso, por lo menos hasta hace tres años y medio, él llevaba tan de cerca, agradezco a 14ymedio la publicación de mi escrito de opinión «La mala memoria del cardenal» http://t.co/ajI1BJxWk4 http://t.co/jLmxEghoSJ . El pasado lunes 1 de junio Ernesto recibió su más reciente visita familiar donde contó acerca de la visita del teniente coronel Joaquin realizada el sábado 30 de mayo en la cual intentaba negociar su probable libertad a cambio del cese del creciente activismo en las calles exigiendo su liberación, y en la cual Ernesto dejó claro que su libertad no es negociable.

El canje de espías entre Estados Unidos y Cuba

Agradezco a 14ymedio la oportunidad que me dio de llegar a sus lectores en español e inglés con mi opinión acerca del reciente canje de espías entre Estados Unidos  y Cuba:

14ymedio.com/opinion/canje-espias-Unidos-Cuba_0_1691830815.html …

14ymedio.com/englishedition/The-US-Cuba-Spy-Exchange_0_1693630629.html …

A continuación lo reproduzco:

Rolando Sarraf Trujillo en compañía de sus padres

Rolando Sarraf Trujillo en compañía de sus padres

Los últimos días transcurridos desde el pasado 17 de diciembre se añadirán a la estrecha historia entre Estados Unidos y Cuba. Más allá del apoyo o la disensión a las decisiones tomadas, estas suponen una ruptura en la linealidad de los acontecimientos que venían suscitándose desde 1961. Estemos conscientes de que ¨el piso se movió¨.

Es cierto que por encima del nombre y condición de presos liberados o intercambiados trasciende la relevancia del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países, si bien vale aclarar que será un proceso complejo y no exento de trabas de ambas partes. Sin embargo, ahora que se vive la apoteosis vale la pena disertar acerca de los seres humanos involucrados en esta dramática historia.

Es importante destacar que Alan Gross que estuvo cinco años secuestrado en Cuba no fue canjeado por espías, ya el gobierno de los EE.UU había reiterado en múltiples ocasiones que no aceptaría esta opción. Afortunadamente le liberaron ¨por razones humanitarias¨. La libertad de este judío americano tan bienvenida, precisamente en el día primero de la festividad judía del Hanukkah, por más que fuese prioritaria habría sido inmoral si EE.UU le recibiese canjeado por espías, como sugería The New York Times o el Servicio Mundial de Iglesias, en alineación a la inmoral propuesta de La Habana.

Doy gracias a Dios que la opción que yo venía sugiriendo desde el pasado 11 de septiembre en mi blog  Cubano Confesante (hbit.ly/1rNirTt ) que luego reiteré el 29 de noviembre (  ) y en mi artículo de opinión en 14ymedio el pasado 1 de diciembre, Alan Gross, ‘The New York Times’ y los espías, ha sido la escogida.

En efecto, personas acusadas de espiar para EE.UU se encontraban prisioneras desde hace décadas en Cuba: Rolando Sarraff Trujillo, condenado a veinticinco años desde 1995; Claro Fernando Alonso Hernández, condenado a treinta años desde 1996; Ernesto Borges Pérez con pena de muerte conmutada por treinta años de prisión desde 1998; y  en años recientes fueron añadidos del equipo de trabajo de Ricardo Alarcón, expresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Miguel Álvarez, condenado a treinta años, y Mercedes Arce, condenada a catorce; así como Eusebio Conrado Hernández García, cercano a los defenestrados Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, condenado a veinte años. Es incuestionable que la opción de intercambiar espías por espías resulta más digerible aun cuando también posea detractores.

Entiendo el dolor por estos días de los familiares de los mártires del grupo humanitario ¨Hermanos al rescate¨, Armando Alejandre, Jr, Carlos Costa, Mario De la Peña y Pablo Morales, asesinados el 24 de febrero de 1996 en aguas internacionales por aviones militares cubanos en lo cual tuvo que ver el jefe de la red de espionaje, Gerardo Hernández, condenado a doble cadena perpetua en Estados Unidos, quien se encuentra entre los tres finalmente canjeados por Obama. Habría sido inadmisible que estos espías hubiesen sido cambiados por Alan Gross. Sirva al menos como consuelo saber que no fue por él sino por uno de los nombres que yo sugería: Rolando Sarraff Trujillo, un verdadero héroe gracias al cual fue detectada y juzgada la red Avispa en su totalidad.

En efecto, según varios medios de prensa encabezados por Newsweek aunque hasta el momento ni su familia haya sido informada de su paradero, es él el espía canjeado por los tres al servicio de la inteligencia cubana que permanecían prisioneros en USA. Su nombre era uno de los seis que aparecían en mis escritos. Esperemos que los demás a quienes me referí, incluido Ernesto Borges Pérez, con quien intenté realizar capellanía carcelaria, también sean liberados por estos días. Y por extensión todos los presos políticos cubanos, más de ochenta todavía.

La sociedad civil cubana, en la isla y en la diáspora, no deberá detenerse en sus reclamos y de seguro contará entre sus mejores aliados con la futura Embajada de los EE.UU en La Habana, como hasta ahora lo ha sido la Sección de Intereses en la Embajada de Suiza y otras muchas embajadas del mundo democrático.

No cejaremos hasta el día en que se convoquen elecciones libres y en que todos los partidos, con acceso previo a una prensa liberada, se sometan al escrutinio del pueblo y sean desalojados para siempre quienes han demostrado total ineficacia por más de cinco décadas además de actuar como vulgares delincuentes y secuestradores.

Pregunta 13 de 30: ¿Por qué no libera al ciudadano estadounidense Alan Gross, quien se encuentra preso en Cuba por apoyar con tecnología a la comunidad judía cubana y que constituye una advertencia a modo de escarmiento para quien decida ser solidario con cualquier otra de las comunidades existentes?

La pregunta trece, de treinta  (http://cubanoconfesante.com/?p=733) que presentamos el año pasado en Washington cuestionando las supuestas libertades religiosas en Cuba invitados por Solidaridad Cristiana Mundial (CSW) está dedicada al caso del contratista norteamericano Alan Gross. Desde publicada esta interrogante varias veces hemos vuelto sobre ella ya que sin lugar a dudas constituye una de las mas tocadas por la opinión pública, especialmente en las últimas semanas.

El pasado 10 de septiembre la cancillería estadounidense reiteró que el caso del ciudadano Allan Gross, prisionero en Cuba por ingresar equipos de comunicación a la isla, no es comparable al de los espías cubanos integrados a la Red Avispa y que por tanto no habrá canje. Esta reafirmación invalida el objetivo principal del secuestro de Gross por parte del régimen de La Habana y tuvo lugar en medio de una las intensas campañas de este, la denominada “Jornada Internacional por la Libertad de los Cinco“, que más que la liberación de unos presos tiene por objetivo hacer ruido y ganar adeptos entre los ingenuos que puedan quedar en el mundo a favor de un totalitarismo caribeño que se acerca a sus sesenta años.

De ahí para acá el nombre de Gross ha seguido moviéndose por instancias que se suman a la propuesta del régimen de que debe cambiársele por los espías. El Servicio Mundial de Iglesias por ejemplo, que desde sus orígenes en 1948 responde a los intereses políticos de las extremas izquierdas, realizó una visita de tres días a Cuba a principios de noviembre en la cual dejó claro que Gross es solo su escusa y su objetivo, la liberación de los espías cubanos. Entre la saga de editoriales del The New York Times, que hasta el momento suman seis, dedicados a Cuba, el cuarto, precisamente publicado a inicios de noviembre, se sumaba también a esta propuesta de canje contraria a la reiteración del gobierno norteamericano. Noviembre concluye por cierto con la visita del editorialista Ernesto Londoño a Cuba y con él, el espíritu de cada editorial.

Lo del apoyo del Servicio Mundial de Iglesias a cada slogan propagandístico de la agenda política de La Habana es de esperar, siempre ha sido igual su trayectoria, nunca una declaración a favor de las víctimas del sistema, siempre a favor del victimario. Lo del The New York Times ha sido diferente pues en su historial pueden recordarse posiciones de salir al paso a los desmanes dictatoriales en la isla, como ocurrió ante la denominada Primavera Negra de 2003, que le valió entonces, no los comentarios favorables, “reflexiones” satisfechas de Fidel Castro o hasta la publicación íntegra de uno de sus editoriales en el Órgano del Partido Comunista de Cuba de ahora, sino todo lo contrario, como aquel artículo en Granma del 24 de abril de 2003 bajo la firma de Arsenio Rodríguez que nos recordara Reinaldo Escobar de 14ymedio donde se declaró: “…sus decisiones editoriales no son ni serias ni liberales, sino que cumplen obedientemente las órdenes en defensa de los intereses de los poderes dominantes en esa nación”, para concluir: “… el verdadero papel del The New York Times (sic) fue, es y será, representar a la esencia del imperio”.

Por otro lado The New York Times nunca ha dicho que quien mantiene su poder político en Cuba sea un buen gobierno, lo que critica son las posiciones históricamente sostenidas por USA, desde su punto de vista ineficaces para conseguir el desmantelamiento del totalitarismo en la isla, y para lo cual propone otra política, de acercamiento, lo que algunos denominan “el abrazo de la muerte”. Si bien no coincido con las tesis del The New York Times, si espero que tras su presente visita a la isla los nuevos editoriales que salgan corrijan un poco su dirección actual. Por ejemplo en el caso del referido cuarto editorial tengo la esperanza que Londoño no solo pueda entrevistar en persona al propio Gross, sino que explore otra posibilidad de salida para el caso que le preocupa de los espías, más viable para un canje y que hasta el momento no se ha tenido en cuenta: la del cambio de otros probables espías por espías.

 

Alan Gross, cuando estaba libre, con su familia

Alan Gross, cuando estaba libre, con su familia

Se trata de casos como el de Ernesto Borges Pérez, acusado de espiar para USA, ahora confinado en la Prisión Combinado del Este, en su dieciséis año de prisión, el mismo tiempo que los tres que se mantienen presos en USA acusados de espiar para Cuba. En acusaciones similares a la de Borges se encuentran: Rolando Sorráz Trujillo, condenado a veinticinco años desde 1995; Claro Fernando Alonso Hernández, condenado a treinta años desde 1996; del equipo de trabajo de Ricardo Alarcón, expresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Miguel Álvarez, condenado a treinta años, y Mercedes Arce, condenada a catorce; y Eusebio Conrado Hernández García, cercano a los defenestrados Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, condenado a veinte años que cumple en la prisión de Guanajay. Es obvio que el régimen en Cuba no se encuentra interesado en deshacerse de estos presos que parecen ser objetivo prioritario del general Raúl Castro pero abría que ver su reacción si el gobierno de los EE.UU reconoce que la acusación bajo la cual La Habana mantiene en prisión bajo severas penas a estos cubanos fuera cierta y diese un paso aun mas allá valorando como mas válida la opción de canjear por ellos a los tres espías cubanos en USA. Tal vez The New York Times que gusta de buscar la quinta pata a la mesa redirija su propuesta y exponga esta opción más equiparable. Y que por supuesto el canje de espías por espías se produzca con la previa liberación de Alan Gross que evidentemente no espiaba para nadie y se encuentra injustamente preso en Cuba.

Libertad inmediata para Ernesto Borges Pérez: “Dieciséis años es demasiado tiempo: ni un segundo más”.

Este miércoles la cancillería estadounidense reiteró que el caso del ciudadano Allan Gross prisionero en Cuba por ingresar equipos de comunicación a la isla no es comparable al de los espías cubanos integrados a la Red Avispa de los cuales tres continúan cumpliendo su sanción en USA y por tanto no son entes negociables. En efecto, resulta atinada la reiteración de la cancillería, Allan Gross no era un espía, el delito del que se le acusa solo constituye violación de la ley en países no democráticos con aberrados códigos penales, como sucede con Cuba. No es que Allan Gross debe ser liberado, es que nunca debió admitirse su injusto, deliberado y ensañado apresamiento. Pero los integrantes de la Red Avispa sí fueron descubiertos espiando para el sistema cubano desde territorio norteamericano. Tal declaración de USA cobra aún más valor si se tiene en cuenta el contexto dentro del cual se hace: la actual campaña propagandística “Jornada Internacional por la Libertad de los Cinco” con el fin de presionar en pro de la liberación de los espías cubanos.

El pasado sábado 6 de septiembre tuve el privilegio de visitar a Ernesto Borges Pérez en la prisión del Combinado del Este en La Habana, sustituyendo a su padre en la visita familiar programada para ese día, ya que no me permiten hacerlo en mi condición de capellán. Lleva dieciséis años prisionero debido a documentos incautados en 1998 por la Seguridad del Estado donde pretendía dar a conocer a USA la identidad de otros veintiséis espías preparados para ser enviados y realizar allí misiones como las de los atrapados apenas unas semanas después de la Red Avispa. Su acción fue tipificada en Tentativa y se le condenó a treinta años de cárcel, luego de conmutársele la Pena de Muerte. En el momento de su apresamiento Borges se desempeñaba como Primer Analista y Capitán de la Dirección General de la Contra Inteligencia. Influido al parecer por los aires de la Glasnot y la Perestroika que tuvieron lugar en la URSS precisamente cuando se formaba allá por la KGB, sin desestimar su intuición personal que logró abrirle camino en pro del soplo de la libertad, Borges tuvo la osadía de trabajar contra el sistema, desde sus propias filas. Este preso político cubano se ha visto obligado a realizar huelgas de hambre que han puesto en vilo al régimen, la última de las cuales, en 2012, culminó a petición del Cardenal Jaime Ortega quien en persona fuera a pedírselo a la prisión, utilizando para ello promesas de libertad que no han sido cumplidas, con el propósito de no entorpecer la entonces inminente visita de Benedicto XVI. Mi visita del sábado fue sucedida el pasado lunes 8 de septiembre por la del Teniente Coronel Julio César Martínez Batista, Jefe de la Fiscalía Militar del Minint, quien acudió para responder negativamente a reclamaciones que Borges demandaba a esas instancias, para reiterarle que él es un preso del general Raúl Castro, y que ni visitas de cardenales o pastores determinarán nada, para ratificarle las amenazas que meses atrás le transmitiera el Coronel Almanza: que no se haga ilusiones, que aunque en su juicio de 1998 se le conmutó la Pena de Muerte, no se le concederá la libertad condicional que por ley le corresponde desde hace seis años, que él está en el corredor de la muerte.

Llama la atención que el régimen de la Habana contemple al parecer como única posible opción de canje por sus tres espías a Alan Gross, premeditadamente secuestrado para tal propósito. Jamás ha insinuado la posible opción de personas procesadas por espiar o intentar hacerlo para USA, como el emblemático caso de Ernesto Borges Pérez quien durante estos dieciséis años de su encarcelamiento se ha caracterizado además por su integridad moral y sus constantes denuncias y tenaces análisis de la triste realidad nacional. En el caso de personas como Ernesto en Cuba; o de Gerardo, Ramón y Antonio en USA, si se cumple que ambas partes les consideren como espías del contrario. En parecida condición a Borges se encuentran encarcelados en Cuba Rolando Sorráz Trujillo, condenado a veinticinco años desde 1995; Claro Fernando Alonso Hernández, condenado a treinta años desde 1996; del equipo de trabajo de Ricardo Alarcón, expresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Miguel Álvarez, condenado a treinta años, y Mercedes Arce, condenada a catorce; y Eusebio Conrado Hernández García, cercano a los defenestrados Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, condenado a veinte años que cumple en la prisión de Guanajay. Es obvio que el régimen no se encuentra interesado en deshacerse de estos presos que son objetivo prioritario del general Raúl Castro y que tal vez posean información que considere sensible para su seguridad o la de espías que aún permanezcan en activo en territorio norteamericano. Es probable que si en vez de Alan Gross, que no aplica, los hubiese propuesto a ellos como canje, hubiese obtenido mayor éxito en su objetivo de la liberación de los tres espías que le quedan presos en USA, si realmente le interesara y tanta fanfarria política no fuese su real y pertinaz objetivo.

Como lo es ya para la Cuba que anhela democracia, también USA debiera reconocer como héroe a Ernesto Borges Pérez que impidió la intromisión a su territorio de al menos un grupo de espías de las huestes que suele enviarle el régimen cubano y que en este caso se encontraban listos para operar, lo cual cobra mayor notoriedad a trece años de los ataques terroristas del 9/11, y justo cuando las cúpulas políticas de Cuba y Venezuela se encuentran investigadas desde Washington por posibilitar entrada legal bajo identidades falsas provistas por ellos a terroristas de hezbolá que se introdujeron a través de Canadá. No sé si se conseguirá como consecuencia de negociaciones que Washington debía contemplar o de movilizaciones populares que deben levantarse en Cuba y en USA por la liberación de Ernesto Borges Pérez, pero en su caso concreto si me siento entusiasmado a usurpar el llamado que proclama la “Jornada Internacional por la Libertad de los Cinco”: “Dieciséis años es demasiado tiempo: ni un segundo más”.  

Ernesto Borges Pérez

Ernesto Borges Pérez

Junto a la madre enferma de Ernesto Borges y su hermano Cesar a nuestra salida del Combinado del Este

Junto a la madre enferma de Ernesto Borges y su hermano Cesar a nuestra salida del Combinado del Este

Ya que no pudimos tomarnos una foto Ernesto dedica este pequeño mensaje

Ya que no pudimos tomarnos una foto Ernesto dedica este pequeño mensaje