Mi discurso en evento del 10 de diciembre de 2015 convocado por «United for Human Rights» por el 67 Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Enviando palomas mensajeras en el parque José Martí al final del evento convocado en Tampa por «United for Human Rights» por 67 Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Enviando palomas mensajeras en el parque José Martí al final del evento convocado en Tampa por «United for Human Rights» por 67 Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Luego de treinta y ocho años de mi vida sin poder abordar un avión y solo contemplándolos en el azul celeste, tan lejanos como las posibilidades que consideraba de abordarlos. Repentinamente esa realidad cambió, y por más de dos años los vientos de Dios me han ido llevando por el mundo y a este lugar tan especial aquí en Tampa, uno de mis sitios predilectos, donde recordamos a aquel otro discursante quien también viajó mucho por el mundo y manifestó especial predilección también por Tampa y por este lugar. Por lo menos se calcula que estuvo acá veinte veces en un período de tres años. No en balde la cantidad de homenajes que por esta ciudad le recuerdan, identificados al menos: una estatua, dos bustos, doce indicadores de lugares históricos, un mural, una calle, un centro de ayuda mutua, y el Cementerio de Tampa Oeste que muchos nombran todavía con su nombre. A pesar de tanto viajar su corazón vivía anclado a un sueño, un sueño de democracia para su tierra esclavizada. ¡José Martí, el héroe y poeta nacional cubano y su sueño de una patria con todos y para el bien de todos! ¡José Martí y su sueño de una Cuba libre y democratica!

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My speech 67th Anniversary of the Universal Declaration of Human Rights. December 10th of 2015 convened by “United for Human Rights”

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After thirty eight years without been able to take a plane and only watching them flying in the blue sky as far away as the chances, I was thinking, I had to take them. Suddenly that reality changed, and for more than two years now, God´s winds have taken me around the world and this very special place here at Tampa, has been one of the favorite places, where we recall that speaker, who also traveled the world in great extent and who also manifested special predilection for Tampa and for this one place. He was here at least twenty times in a period of three years. It is not in vain the amount of tributes that remember him around this city, identified at least: one statue, two commemorating busts, twelve signs of historical places, one mural, one street, one mutual help center and the Tampa West Cemetery that many call it with his name. Despite all the traveling his heart was anchored to a dream, a dream of democracy, which would free his slaved homeland. José Martí, the Cuban national hero and poet, and his dream of a homeland with the good of all people! José Martí and his dream of a free and democratic Cuba!

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Las iglesias evangélicas cubanas de cara a futuras elecciones democráticas

 Ponencia que presenté lunes 29 de junio en el evento “Caminos de Transición”, en La Habana (1 Conferencia teórica sobre temas de la construcción democrática en Cuba).

En el presente orden de cosas el Estado cubano alardea de que algunos de sus diputados en la Asamblea Nacional del Poder Popular son pastores evangélicos, o poseen algún otro liderazgo destacado en el ámbito religioso del protestantismo, es un intento evidente de necesaria auto-reafirmación de que el cambio constitucional que tuvo lugar en 1992 de declarar a un Estado hasta entonces confesionalmente ateo a laico fue más que un simple cambio de letra. Los casos excepcionales de líderes protestantes de los que se jacta el gobierno, como en el caso de otras minorías, como las mujeres, en el ámbito sexual, o los negros, en el racial, han contribuido a suavizar la imagen a todas luces monolítica desde el punto de vista ideológico que caracteriza a este corpus desde su organización. Es una especie de dime de qué te jactas y te diré de qué careces. En efecto, tres o cuatro nombres, de personas caracterizadas por su incondicionalidad al sistema, se han prestado para arrendar sus sotanas y edulcorar la falta de democracia en el actual parlamento. Los mismos rostros pueden ser vistos en similar condición en otros frentes a los que se les envía para representar al arcaico sistema, como se puso en evidencia en la reciente VII Cumbre de las Américas en Panamá, cuando algunos de estos “religiosos” fueron capaces incluso de participar en los denominados actos de repudio contra representantes de la sociedad civil cubana para luego afirmar que allí sintieron la presencia de Dios. Es el clásico concubinato de los príncipes y los falsos profetas. Independientemente de los esfuerzos por hacer creer a través de la propaganda oficial que estos individuos constituyen cabezas de las iglesias evangélicas cubanas se sabe con seguridad que lo que ellos realmente han sido es líderes en el denominado Consejo de Iglesias de Cuba (Cic) tras despuntar en denominaciones de escasa membresía o históricamente vulnerables a intromisiones estatales. El Cic, no obstante a los esfuerzos realizados por la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del PCC, en conjunto con un manipulado Registro de Asociaciones del Minjus, no ha conseguido aglutinar a la diversidad de las iglesias evangélicas y protestantes de Cuba. Su membresía no llega a la mitad de las instituciones religiosas que poseen personalidad jurídica, por lo que si también tenemos en cuenta el enorme grupo de iglesias y movimientos religiosos sin reconocimiento legal, pese a procurarlo, entonces llegaremos a la conclusión de que solo una minoría dentro de las minorías que constituyen las iglesias protestantes y evangélicas han estado representadas, por no decir abusadas, por tales oportunistas.

De este contexto podría pensarse que aunque con pseudoparlamentarios al menos las minorías evangélicas han tenido alguna experiencia y que incluso han llevado la delantera a la Iglesia Católica cuyo clero si ha estado notoriamente ausente, mientras que ellas, en definitiva, de cualquier manera, han estado presentes en la Asamblea Nacional. Pero de cara al futuro esto en realidad puede revertirse negativamente para las minorías evangélicas al menos por dos razones. Por un lado, la iglesia católica, cuyas pretensiones políticas nunca han sido un secreto, y que de seguro sí procurará representantes de su clero cuando en Cuba exista por fin un Parlamento genuino, podría apelar a su abstinencia actual, como ventaja moral para obtener escaneos por no haber prestado nombres a una asamblea espuria. De otro lado, la mayoría de los evangélicos, por reacción negativa a las actuales condiciones antidemocráticas, y tal vez hasta por rechazo a las posturas de “sus representantes”, adoptan una posición negativa, la del extremo del rechazo a lo político, la de enajenación, por llegar a confundir lo político con la situación actual. Se trata del lastre social de esa falsa posición política conocida como “neutralidad” que resulta tan necesario cuestionarse por cuanto, además de su real inexistencia es incompatible con la “memoria subversiva” del mensaje cristiano, y que por su desidia, cómplice de tantos desmanes, resulta en extremo peligrosa, especialmente para el futuro de Cuba.

Es imperioso reconocer que aspectos irrenunciables de la propia Misión evangélica, tal y cual se presenta, en el campo social, político, educativo, económico lamentablemente quedan excluidos en la actualidad, y lo que es peor, a veces hasta rehuidos, ya sea por temores a un Estado que de sobras ha demostrado su carácter represivo, o por reacción negativa a los procederes negativos anteriormente mencionados. Resulta extremadamente reduccionista que el potente mensaje cuya poderosa influencia ha sido demostrado con creces en la cultura occidental, y en la propia historia de América, con raíces incluso en las enormes diferencias entre el Norte y el Sur actuales; que esta fuerza que, al decir del teólogo y mártir alemán Dietrich Bonhoeffer, ¨libera de todo lo que oprime y agobia¨, sea entendida en Cuba exclusivamente en categorías religiosas y cúlticas, por más que incluyan loables conocimientos de prácticas, credos, membresía, asistencia, etc. Es innegable que también en Cuba en la presente realidad las iglesias evangélicas se han constituido en lo que el sociólogo suizo Christian Lalive denominó El Refugio de las Masas; estas comunidades, en crecimiento exponencial, se han convertido en refugio, familia, hospital, consuelo para las masas desprotegidas de la isla, y esto tiene su punto de vista positivo, pero si se desea prestar un mayor bien a Cuba se hace necesario un ir más allá si es que realmente desean contribuir a su nación como cantera de liderazgo e influencia, y no permanecer como mero reservorio. El mal ejemplo, la cara negativa de quienes pretendiendo representarles se han prestado actualmente a un juego sucio podría revertirse con futuros parlamentarios genuinamente evangélicos que contribuyan a una nueva Cuba donde se imparta verdadera justicia, real democracia, respeto a los grupos más vulnerables, mejor distribución de las riquezas, que es en sumo una nación con buenos gobernantes, lo cual coincide con el ideal bíblico que estas minorías predican.

Es hora pues, no de atrincherarse en la concha o adoptar la postura del avestruz, sino de romper primero hacia su interior mitos y tabúes puestos de manifiesto en un mutilado cumplimiento de la misión. Cuba necesita que estas poderosas minorías se integren también y participen para transformar su realidad, necesita una iglesia que entienda que tanto la evangelización como la acción social son componentes por igual de su misión, que sus buenas noticias constituyen un mensaje integral que no conoce fronteras de ningún orden y que está dirigido a todo ser humano, considerando toda la realidad de la persona: lo físico, lo moral, lo espiritual, lo intelectual, lo social y lo político. En este contexto se hace necesario que el liderazgo evangélico, si es responsable y si el destino de Cuba realmente le interesa, comience a trocar esta cultura estéril de rechazo a lo político heredado tanto del daño antropológico infringido a toda la sociedad, como por la postura negativa de quienes se han prestado al juego de una falsa democracia. Pastores, teólogos y otros líderes de las iglesias protestantes cubanas deberán abrirse a la necesidad de lo que podríamos denominar una evangelización integral para Cuba.

Y no es necesario sentarse a esperar mientras otros se dedican a cambiar las condiciones sociales y generan la creación de un auténtico parlamento, capaz de representar los intereses todos de la nación, sin soslayar a las minorías, en las cuales están representadas las iglesias evangélicas. Todos los cubanos; incluidos los evangélicos, en concordancia no solo con su trayectoria mundial, sino en la propia Cuba desde su llegada en el siglo XIX; estamos llamados a ser agentes proactivos que comenzamos a generar el cambio antes del cambio. Resulta en extremo interesante el análisis de los resultados de las más recientes elecciones de circunscripción, aun desde las estadísticas oficiales. Por un lado el histórico 20% que manifestó su oposición ya fuera mediante su inasistencia a las urnas (11,7%), por anular la boleta (4.92%) o por dejarla en blanco (4,54%). De otro lado quienes asumieron la valiente posición de ir incluso más allá intentando obtener candidaturas y aun en dos casos insólitos llegar a discutir las elecciones para obtener el apoyo de más de cuatrocientos electores que se atrevieron a votar a favor de quienes, en violación de la propia constitución, fueron denominados con el peyorativo e intimidante calificativo de “contrarrevolucionarios”. En medio de este panorama me interesa preguntarme en cuánto contribuyeron los evangélicos a cada uno de estos porcentajes. Y aun más me entusiasma imaginar las posiciones en las que podrán decidir la suerte de Cuba, no solo los líderes evangélicos, sino esa cifra de electores que arriba cada vez más y más a sus iglesias, la masa evangélica, cuando lleguen a adquirir conciencia de cuánto bien pueden hacer a la nación, en consonancia con su propia fe, si es genuina, y si esta desea verificarse mas allá de las simples asistencias a los templos: en los estándares de vida, en las decisiones democráticas, en la satisfacción de la justicia, en el bien común de todos.

De cuentas bancarias y otros demonios: Pregunta 20 de 30. ¿Por qué anuncia a partir de enero de 2014 la limitación a sólo una cuenta bancaria por Asociación y por ende el cese de las que poseen iglesias en particular, como la de Santa Clara?

En nuestras treinta preguntas formuladas en 2013 referidas a evidentes violaciones a la libertad religiosa en Cuba: http://cubanoconfesante.com/?p=733, la número 20 aborda el problema de las cuentas bamncarias para las iglesias. Si bien es cierto que no se han atrevido a cerrar cuentas bancarias que ya existían por décadas, como la 030000000028738 en Banco Financiero Internacional (BFI), de la Iglesia Bautista ¨La Trinidad¨, de Santa Clara, con las ya denunciadas limitaciones a estas; en efecto, desde enero de 2014 ninguna iglesia en particular puede abrir cuenta bancaria en divisas, si requieren operar este tipo de moneda deberán depender de su representación nacional, si es que tienen personalidad jurídica por estar inscritos en el Registro de Asociaciones del Ministerio de Justicia (MinJus). De esta manera el régimen, a tráves de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba obliga a adoptar a las instituciones religiosas y fraternales su misma estructura jerárquica, lo cual le facilita el control a través de su modelo de dirección predilecto, el de “ordeno y mando” en la estructura piramidal de arriba hacia abajo.

Pudiese ser que esto parezca no chocar con modos de gobierno episcopales; pero resulta una imposición que sí choca frontalmente con la eclesiología de iglesias que ejercen el gobierno congregacional, que es por ejemplo la democracia que practicamos los bautistas. Esta imposición legal atenta entonces contra principios fundamentales, aunque esto solo sea un daño colateral al objetivo principal que se persigue y que sí afecta a todos, obligados a solo una cuenta. Aunque desde su anuncio y aplicación, resulta obvia la arbitrariedad de esta medida, ahora con las políticas del presidente Obama esto se hace más evidente, especialmente en relación a las licencias otorgadas a instituciones religiosas norteamericanas para sus relaciones con sus homologas cubanas, e incluso con otras instituciones de la sociedad civil.

Estas trabas de solo una cuenta bancaria por cada Asociación legalmente registrada, sin ni siquiera importar el número de sus iglesias afiliadas, que en muchos casos llega a centenares de estas, es otro buen ejemplo del bloqueo interno que asfixia a los cubanos dentro de la isla, además que prueba que las violaciones a la libertad religiosa continúan. Los grupos religiosos que, por ordenes de la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos, el Registro de Asociaciones del MinJus no puede legalizar, ni siquiera tienen la posibilidad de la arbitraria conseción de una cuenta bancaria por Asociación. Es la manera financiera de violar las libertdades religiosas en Cuba.

El recibimiento en el aeropuerto de La Habana

En el Palacio Presidencial en Varsovia

En el Palacio Presidencial en Varsovia

Luego de dos semanas inolvidables en Polonia regresé a Cuba y como es propio de un país tomado por una dictadura totalitaria me estaban esperando en el aeropuerto. Agradezco al Diario #14YMedio por publicar mis declaraciones al respecto: 14ymedio.com/nacional/Interrogatorio-aeropuerto-Habana

Con Lech Walessa

Con Lech Walessa