Nuestra Epifanía

Hoy mientras las iglesias ortodoxas celebran Navidad, la tradición cristiana occidental conmemora la Epifanía, conocida popularmente como la Fiesta de Reyes. En Cuba se recuperó la Navidad como un feriado cada 25 de diciembre, luego de la visita de Juan Pablo II en 1998, tras 28 años sin celebrarse, abolida bajo la excusa de la famosa “zafra del ’70”. En 2012, con la visita de Benedicto XVI se recuperó, igualmente como feriado, el “viernes santo” que precede a la Pascua florida de Resurrección. Algunos pensamos que con la visita de Francisco en septiembre de 2015 le tocaría el turno a la Fiesta de Reyes, pero no fue así.

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Patmos de Navidad

Ser cultos para ser libres. – José Martí

Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.- Jesucristo

Entre las celebraciones de Navidad (2015) y Día de Reyes (2016) el Instituto Patmos auspició la puesta en escena del drama “Frozen: El milagro de la Navidad para Elsa y Ana” basado en el dibujo animado de Walt Disney: “Frozen: Una aventura congelada”, adaptado a la historia del nacimiento de Jesucristo, evento trascendental celebrado desde el 25 de diciembre por las iglesias litúrgicas de Occidente, hasta el 6 de enero que es cuando lo conmemoran las iglesias ortodoxas del Oriente en coincidencia con la Epifanía occidental.

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La navidad de un pintor, en Taguayabón

El pasado domingo 16 en nuestra iglesia en Taguayabón celebramos un concierto navideño que dedicamos para todo el pueblo. Desde el portal de nuestro templo el grupo musical ¨Alabanza DC¨ de la Primera Iglesia Bautista ¨La Trinidad¨ de Santa Clara ofreció lo más reciente de su producción musical en relación a esta temporada tan especial que celebra el nacimiento de Jesús para toda la humanidad. Fue emocionante ver el frente de nuestra iglesia repleto de personas que a través del mensaje musical se hacían participes de la buena nueva como en la ocasión original lo hiciera el coro de ángeles a los humildes pastores.

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Navidad ayer y hoy

Por: Yoaxis Marcheco Suárez

Con frecuencia recuerdo la letra de aquella canción de Carlos Varela, tarareada por muchos y muchas de mi generación: “No tuve Santi Claus, ni árbol de navidad…” Y la recuerdo no solo como la canción de moda de esa etapa de mi vida, sino como la realidad social que rodeó mis años adolescentes. Desde siempre he creído en el Dios Bíblico, y por supuesto, en la historia del Hijo que nació en la humilde y casi olvidada aldehuela de Belén, Jesucristo. Aunque sé que Santa Claus y el árbol navideño no son elementos de esa primera y auténtica navidad judía, desde niña eran para mí símbolos de fiesta y de júbilo, como los sombreritos y la piñata que no deben faltar en el cumpleaños de un niño cualquiera. Pero en los primeros años de mi vida, en Cuba estaban terminantemente prohibidos los adornos y las virutillas navideñas. Era pecado capital encender las luces de colores en establecimientos públicos, ya fueran mercados o cualquier otra entidad, y quien lo hiciera en su casa, corría el riesgo de ser mal visto por los vecinos del Comité, y que luego el jefe de la cuadra no le recomendara para los estudios en universidades o para la obtención de empleos. Celebrar la Navidad era sinónimo de ser creyente, y ser creyente era indicativo de ser desafecto al Gobierno, inadaptado del sistema, y entildado además por los marxistas como: ignorante, incapaz, elemento adormecedor de la razón y la inteligencia de los pueblos.

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CELEBRACIONES RECUPERADAS

POR: YOAXIS MARCHECO SUÁREZ

Reconozco que ha sido la Iglesia Católica a través de su pontificado la que ha logrado en los últimos años algunos privilegios que han beneficiado no solo a sus fieles, sino a toda la cristiandad cubana y a todo el pueblo en general. Primero por la gestión realizada por el Papa Juan Pablo II, quien solicitó a las autoridades gubernamentales se concediera el día 25 de diciembre como feriado o festivo, por ser esta una de las fechas más marcadas para el cristianismo, la celebración de la navidad o del nacimiento de Cristo.

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UN MENSAJE DE PAZ MALINTERPRETADO

Pareciera que todavía hoy malinterpretamos el mensaje de la navidad y le otorgamos un sentido que para nada es genuino ante los ojos de Dios. En un mundo donde los rumores de guerra se convierten en realidad con solo el chasquido de los dedos de los poderosos, donde aun persisten dictaduras y dictadores, donde los derechos de los seres humanos son tirados con desprecio a la basura. Un mundo donde la palabra paz se ha transformado en una sílaba olvidada, como algo del pasado más remoto, aunque lamentablemente como género siempre hemos sido propensos a la violencia, a la furia, al desatino, sin percatarnos de que cada error que cometemos sobre la tierra será pagado con creces tarde o temprano.

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